Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 20
LA ANOREXIA: ¿UN PROBLEMA
SOCIAL?
POR JESÚS QUINTANILLA-OSORIO
El caso de la muerte de la joven Terry Schiavo, después de una
batalla legal por las implicaciones morales de decidir la continuación
o el término de su vida, sacó a la luz un problema que
amenaza a miles de jovencitos desde el rincón más profundo
de su mente, y se alimenta de un entorno social desfavorable: La anorexia.
Desafortunadamente, aunque ha cobrado su cuota de víctimas, (
y recordamos con tristeza a la joven de los Carpenter como una de sus
presas fatales), la influencia social, lejos de relajarse para dar lugar
a una mejor comprensión entre los seres humanos, continúa
siendo asfixiante: Además de la publicidad (en prensa, radio
y TV) que, por un lado te llena la cabeza de toda suerte de alimentos,
a veces sin los requerimientos básicos, por el otro, se envía
el mensaje, de reducir el peso a toda costa, promoviéndose desde
Hollywood la imagen de modelos tan delgados como un alfiler, debido
a las políticas de marketing de quienes imponen las modas con
bombardeos en los medios masivos de comunicación, dirigido a
la sociedad de consumo, porque, como señala Marvin Harris, “sólo
los que pueden dar prueba de su lealtad al ethos consumista encuentran
admisión en los círculos más selectos de la sociedad
de consumo”(1), aunado a esto, el proceso de transculturación
de los países desarrollados sobre los tercermundistas, ha creado
la falsa imagen de realización en un cuerpo delgado y flexible,
en detrimento de las lógicas características morfológicas
de los grupos étnicos, que no comparten el tipo caucásico
o anglosajón. En las islas Fidji, los jóvenes, de complexiones
gruesas propias de una alimentación basada en el aceite de coco
y sus propias herencias étnicas, comenzaron a padecer anorexia
en su afán de asemejarse a sus ídolos de los programas
televisivos. Fue similar a la aparición de la diabetes entre
aborígenes australianos que, luego de consumir miel silvestre
durante generaciones, de súbito se vieron inundados de productos
con azúcar refinada.
La influencia social, ya sea a través del mercadeo de la publicidad,
o a través de los comentarios mordaces de compañeros de
trabajo o familiares, tiene un impacto aplastante en la propia imagen
visual de los pacientes con anorexia, y son determinantes para proseguir
con esta inercia, cuyo final de camino puede ser la muerte misma, como
en la ya mencionada Terry Schiavo.
Es tiempo de despertar la conciencia de la sociedad sobre la gravedad
de la anorexia y otros problemas relacionados con la alimentación,
pues reducen a dentelladas de desprecio y marginación la autoestima,
doblegando la felicidad del espíritu, en un mundo dividido entre
la imagen del triunfo como cima de la montaña, y la búsqueda
de una identidad espiritual para llenar el vacío del corazón
del Hombre, o las futuras generaciones vivirán con un nuevo tabú
disfrazado de anoréxicos y abulimicos como representantes de
la especie humana.
(1)Harris, Marvin. “Jefes, cabecillas y abusones”.,1ª
edición, México: Alianza Editorial; 1993.