Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 20
¿INSTINTO O RAZÓN?
por Santiago Federico Richetti
Preciso es –como sugiere Theodor W. Adorno- considerar la afirmación,
aunque un poco vaga, que indica que Francia, al ser un país de
tradición racionalista –en el que se desarrollaron el iluminismo
y, poco más tarde, el positivismo-, es la patria de la “gran
pintura”; mientras que Alemania, país bárbaro por
excelencia, madre de una importantísima tradición metafísica,
la patria de la “gran música”, disciplina mística
que relacionamos con energía vital y a la que los pitagóricos
consideraron reflejo o imitación del alma.
Para Adorno “el origen de la nueva música (la vanguardista
del siglo XX) debe buscarse en la pintura”. Si en Alemania –lo
vemos por ejemplo entre los abstractos de la Bauhaus- los pintores tomaron
como modelo esquemas musicales, en Francia evidenciaremos el mismo fenómeno
pero a la inversa: está claro que Debussy, el gran músico
de la modernidad francesa, no hubiese existido sin un previo desarrollo
de la pintura impresionista. Derivarán de esta línea de
“música racionalista”, muy vinculada al mundo tangible
y objetivo, músicos como Stravinsky, que fue definido cubista
y relacionado con la obra de Picasso y Braque por el carácter
mental y estructurado de sus composiciones.
Esta distinción, entre dos instintos estéticos de índole
diversa, es empleada por Nietzsche en su libro “El Origen de la
Tragedia”, al definir las dos nociones contrarias de apolíneo
–lo racional y medido- y dionisiaco –lo instintivo y desmesurado-.
Nuevamente relacionamos a la pintura -por su carácter formal,
objetivo y estático- con el dios solar, mientras que la música
–abstracta- es considerada una disciplina dionisiaca. Sin embargo
esta relación sigue siendo inexacta: ambas nociones conviven
en ambas disciplinas. De hecho, no existe pieza musical concebida sin
ningún tipo de estructura que la mensure- el mero hecho de tener
un principio y un fin la está estructurando-, así como
no hay pintura que sea –ni siquiera la obra más fría
de Mondrian- totalmente mental y analítica.