Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 19
Mate Cosido, el bandido de los
pobres.
por Ana Leguísamo Rameau
No piense que me estoy confundiendo. Cuando hablamos de
mate cocido solemos referirnos a nuestra bebida típica de infusión
pero el verbo “coser” nos advierte sobre otros detalles
que se adaptan a las costuras. ¿Qué tienen que ver las
costuras con respecto a nuestra sección biográfica? Tan
simplemente explicarnos el origen del seudónimo que dio nombre
al hombre que hoy nos referiremos.
David Segundo Peralta, alias Mate Cosido, nació en Tucumán,
precisamente en la ciudad de Monteros pero transcurrió la mayor
parte de su vida en el Chaco. Su profesión eran los robos, aunque
no fue un tradicional ladrón de esos que acostumbramos a conocer
pues era una especie de Robin Hood de su época.
Mate Cosido solía robar a los más poderosos para repartir
sus ganancias a los más pobres. De allí que se ganara
la simpatía de muchos ciudadanos, inclusive artistas que basaron
sus obras en tales hechos del osado bandido de los pobres. León
Gieco también lo reconoce en sus canciones y lo destaca como
ejemplo de los más necesitados. Vale estacar que este “particular
héroe” se auto bautizó con diferentes apodos para
burlar las autoridades de la época. Se llamó Julio del
Prado, Manuel Bertolatti, José Amaya y Julio Blanco Peralta,
pero este hombre de tantos nombres, nunca utilizó la agresión
para lograr sus objetivos de robo. Podríamos decir que fue un
ladrón pacifico y bondadoso. ¿Bondadoso? Sí, Mate
Cosido era un hombre muy querido por el pueblo. Inclusive se fundan
historias donde se lo ve evitando enfrentamientos violentos, inclusive,
para no dañar a la misma policía, sus viejos enemigos
del ruedo.
Del Prado, Bertolatti, Amaya, Peralta o Mate Cosido era un caso especial
en las páginas de la historia argentina del momento. Poseía
humildad y educación, aquella misma que era mirada con respeto
por todos los que lo seguían y lo observaban con admiración.
Su generosidad no olvidaba a aquellos que lo ayudaban ya que, si en
pleno robo, alguien le ofrecía su techo para el resguardo, éste
lo pagaba muy bien con dinero. Era agradecido y tan querido que muchos
lo invitaban a sus propias casas para charlar y rememorar andanzas de
saqueos.
Nos importa ahora el porqué de su sobrenombre. Existen dos versiones.
Primero se alude a una cicatriz que llevaba en su cabeza. La forma de
dicha costura, según dicen, era una escara cosida muy desprolijamente
sobre el cuero cabelludo. Se tejieron diferentes versiones. Algunas
aludieron: “Tiene el mate cosido”. Otros argumentaron que
la mamá de David Segundo llamaba a él y sus hermanos anunciando
que la infusión estaba lista para tomar la merienda, entonces
gritaba: “¡mate cosido... mate cosido... !”
El bandido de los pobres, escribió algunas notas en la revista
Ahora en las cuales justificaba sus robos, explicando que los verdaderos
ladrones eran los que explotaban al trabajador y al suelo argentino.
Se camuflaba mil veces para despistar la autoridad policíaca.
Se vestía de peón, de comerciante, de empleado común,
o se ponía en la piel de cualquier obrero para llevar adelante
su ardid. Era prolijo en sus asuntos y hasta llegó a robar Multinacionales
que le reportaron importantes sumas de dinero. En su trabajo de ladrón,
también transitó sendas con Juan Bautista Vairoletto a
quien conoció en la Capital Federal en un prostíbulo de
Barracas y con quien asaltó una fábrica importante de
tanino. Según cuenta la historia, Vairoletto utilizó un
método salvaje de asalto, que Mate Cosido no compartió
y del cual resultó un hombre muerto. Debido a este proceder,
el bandido de los pobres se perdió y jamás se supo más
de él.
Mate Cosido se ocultó, precisamente a mediados de 1939, en la
historia de la neblina. Se escabulló en los mitos y leyendas
que nadie supo aclarar. La realidad se lo tragó pero su nombre,
transformado en seudónimo, quedó aferrado a la memoria
de los buenos que los recuerdan. Nadie justifica un robo pues robar
es delito pero en la vida de Mate Cosido el verbo robar era sinónimo
de ayuda. Robar para ayudar a los pobres que tanto lo respetaron o para
justificar que el robo también se hace carne a través
de aquellos poderosos que explotan a los más desposeídos.
* Juan Bautista Vairoletto. Este apellido se escribe también
Bairoletto (“b”, be larga) pero documentos judiciales de
la época dan cuenta de la “v” (ve corta) como expresión
de su nombre.