Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 18
Influencia de la música en el desarrollo personal
por Vanesa Cordantonopulos
Este artículo fue elaborado a partir de la experiencia de más
de diez años en la enseñanza, más de quince en
la música, muchos estudios e investigaciones realizados y un
punto de vista de alumna, de profesora y de músico.
Muchas de las apreciaciones son personales y no se aplican a conceptos
o reglas generales.
A lo largo de toda la historia del hombre, la música lo acompañó
en todas sus manifestaciones formando parte de la cultura de cada pueblo,
civilización o sociedad. Su importancia se manifiesta desde el
momento en que estuvo presente tanto en aspectos religiosos como sociales.
En la Antigüedad, mucho antes de que la escritura musical comenzara
a codificarse, los pueblos custodiaban celosamente sus propios ritos
musicales, danzas y ejecuciones de instrumentos. Todo lo que pertenecía
a cada cultura era transmitido de generación en generación
como parte de la identidad de los pueblos.
Desde sus comienzos, aunque tuviera mayor cantidad de elementos rítmicos,
la música fue una expresión de necesidades en todos los
planos personales: los ritos o las ejecuciones podían dirigirse
a la fertilidad de la mujer, a las tristezas por diversas pérdidas
personales, a la guerra, a diferentes festejos o ruegos, fines supuestamente
medicinales, etc.
Actualmente la música y el arte no pertenecen a la categoría
de estudios básicos como la matemática y la lectura, y
sin embargo son muy importantes para la formación de los individuos.
A través de siglos de estudio que nos proporcionan métodos
más ordenados y codificados, llegamos a obtener básicamente
los mismos beneficios que en las primeras manifestaciones del hombre:
en el plano intelectual, en el de la salud (orgánicos o anímicos),
en los sociales o en los educativos.
El mejor ejemplo que se puede citar es la Musicoterapia, profesión
que usa la música para mejorar diferentes aspectos del ser humano
que pueden ser físicos, psicológicos, intelectuales, de
comunicación, o educativos. Entre otras aplicaciones, la Musicoterapia
trata problemas de estrés, de estimulación de la creatividad
o concentración, exploración de los sentimientos propios
o de comunicación, e incluso trastornos profundos de desarrollo
como autismo y deficiencia mental, tanto en niños como en adultos.
La música se puede observar como un conjunto de sonidos combinados
entre sí, y limitarnos a hablar sólo de la teoría,
o se puede ver también como el lenguaje de los sentimientos.
Las vibraciones que producen los sonidos son las generadoras de la energía
que captamos. En este sentido se entiende la asociación interna
que realiza cada persona (músico o no), a través del órgano
auditivo que las capta y transformándolas en otro tipo de vibraciones
que afectan no sólo al cuerpo sino al sistema emocional. Uno
de los ejemplos que se puede mencionar es el efecto que tiene la música
durante el embarazo: antes de conocer el lenguaje de las palabras o
el concepto del sonido, a través del placer o la relajación
que le produce a su madre y con una respuesta inconsciente, el bebé
capta las vibraciones que van a quedar asociadas a los momentos en que
las recibe. Después de nacido, y con un mecanismo inconsciente,
la misma música le provocará una sensación similar
a la de ese instante y volverá a relajarlo.
Como la música es un arte abstracto tiene efectos muy distintos
y totalmente subjetivos. Al igual que una pintura abstracta que genera
diferentes imágenes en dos individuos, un mismo tema puede provocar
sensaciones opuestas. Desde el punto de vista psicológico, cada
persona puede buscar determinados géneros a escuchar en función
a su personalidad o a su estado anímico momentáneo. Los
mensajes subliminales que traduce cada individuo en su cerebro, son
totalmente subjetivos. Cada personalidad siente atracción por
un tema o estilo, y a través de diversos mecanismos la audición
se conecta con otros sectores del cerebro generando imágenes,
olores y recuerdos, dependiendo del grado de sensibilidad y captación
de cada uno.
Es muy fuerte lo que puede plasmar la música cerebralmente. Si
coincidiera con un momento específico de la vida de cualquier
persona, una determinada música podría llegar a representar
hasta algunas estaciones del año con sus respectivos olores.
Es decir que un tema podría resultar “abrigado” o
invernal, y esto no estaría evaluando ni la forma de composición
ni alguno de los aspectos teóricos de la música. El mecanismo
es similar a la música de película: al acompañar
una escena simultáneamente, está puesta al servicio de
una ambientación o de un clima, y grabará la imagen en
la memoria. Fuera de la película la música nos reproducirá
la escena perfectamente. Si el tema escuchado se asoció a un
momento especial del año que puede representar alguna emoción
para la persona, las sensaciones se recordarán al escuchar el
tema nuevamente. Esto se debe a que la audición forma parte del
sistema sensitivo y se conecta con diversos sectores del cerebro. Desde
un punto de vista menos científico, la música pasa a través
de la audición hasta llegar de alguna forma al alma.
Los beneficios también pueden pasar por otros planos. Hay muchos
estudios realizados que arrojan como resultado el aumento en la capacidad
de estudio en alumnos que reciben el estímulo de la instrucción
musical desde pequeños. Les induce una tensión mental
ventajosa para otras áreas de aprendizaje, y si bien es cierto
que la música en la enseñanza no resuelve los problemas
educativos de cada país, la concentración y la capacidad
cerebral tienen mayor rendimiento.
El contacto musical desde pequeños es independiente a que ejecuten
un instrumento. La música de todas formas puede participar directamente
en la formación de cada individuo, desarrollando la creatividad,
la comunicación, o mejorando su calidad de vida.
El concepto que se maneja comúnmente es la relación entre
la concentración y la música tranquila o equilibrada,
y sin embargo algunos necesitan estudiar mientras escuchan heavy metal,
y otros en silencio. El estado cerebral de equilibrio o de permanente
inseguridad marcará la tendencia, de manera que la respuesta
la tendrá cada uno internamente.
Sin querer caer en lugares comunes, podemos afirmar que la música
es el lenguaje universal, y como todo lo que representa arte, no necesita
palabras para llegar a todas partes del mundo. En las personas con problemas
de comunicación, la música muchas veces se transforma
en el medio de expresión y de conexión con todo lo que
interiormente representan los problemas para relacionarse con los demás.
En estos casos es sinónimo de desahogo, ya que evita tener que
recurrir a las palabras, y en otros, la expresión a través
del instrumento tiene la “fluidez” y la soltura que no tiene
su diálogo.
La música no cura en forma directa a los individuos; químicamente
no actúa dentro del organismo como una droga, pero es sumamente
importante en el desarrollo personal, simplemente porque posee el poder
de desencadenar todo tipo de estimulaciones altamente eficaces, que
generen bienestar en muchos planos: anímicamente ayuda a mejorar
el estrés o muchos procesos de angustia, mientras que en el plano
intelectual incentiva la creatividad, la concentración y el rendimiento,
entre otras cosas, fortaleciéndonos físicamente. En otro
orden de cosas, se presenta como un arma sumamente interesante, utilizada
como medio de comunicación.
Bibliografía consultada:
Investigaciones realizadas en Irvine y Los Ángeles (Estados Unidos)
sobre la influencia de la música en el desarrollo intelectual
de niños de tres y seis años (noviembre de 1996).
Bruscia, KE. Defining Music Therapy, NH: Barcelona Publishers, 1998
Estudios realizados por varias universidades de sicología de
Argentina.