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Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 18


LA FELICIUDADANÍA

Profesor JORGE SAPKA

La ciudadanía es el deber del pueblo. Sólo es ciudadano quien conquista su lugar mediante la lucha perseverante del sueño de una nación. Es también obligación, la obligación de ayudar a construir la claridad de conciencia de quien merece el poder, fuerza gloriosa que convierte a un hombre en camino del mismo suelo, luz solidaria y canción para el resto de los hombres ( Thiago de Mello)

El propósito de este artículo es reflexionar sobre el concepto: FELICIUDADANÍA propuesto por Terezinha Azeredo Ríos “ Comprender y enseñar. Para una docencia de la mejor calidad”, Barcelona: Editorial Graó, 2003)
Estimo que es un término original, pero sobre todo apropiado, porque armoniza los conceptos de felicidad y ciudadanía, resaltando el carácter multidimensional que encierran esos conceptos y nos faculta a superar algunas ambigüedades que cometemos al explorarlos.
Este término pretende exceder la visión menguada del concepto de ciudadanía, que lo concibe sólo en el marco del derecho al voto. La asociación de la felicidad y la ciudadanía se da en la medida en que el ejercicio de la ciudadanía posibilita experimentar la felicidad; la felicidad no en el sentido de una vida exenta de escollos sino como sinónimo de “bien común”, y de que el bien común es el bien colectivo, el bien público. Significa identificarse con la posibilidad de participar en la sociedad de forma creativa, “la posibilidad de ser escuchado y reconocido con una identidad propia, de ser tenido en cuenta y de tener en cuenta el colectivo”.
Si entendemos la felicidad como la oportunidad de participar, ello obliga a considerar las condiciones sociales para esa participación en el momento histórico actual. No basta tener derecho a participar, sino que es necesario que se creen las condiciones efectivas para esa participación. Cuando la democracia política no se acompaña de la democracia económica y social, se daña el concepto de ciudadanía. “La verdadera democracia es un proceso que exige, no solo democracia política, sino también modificaciones económicas y sociales.”
Para que los ciudadanos sean capaces de trabajar colectivamente, no solamente para subsistir, sino para ser felices, la “ciudad” debe poseer una organización sólida. De esta manera, entonces, la felicidad pasa a ser un objetivo de la vida que se experimenta de forma colectiva.
Por otra parte, que la felicidad se experimente en compañía no quiere decir que no pueda existir la misma de manera individual pues cada persona posee su propia manera de alcanzar la felicidad, según su vivencia personal e intransferible. “La felicidad es como un prisma con distintas caras, que proyecta la luz de formas diferentes, sin que ésta deje de ser la misma, según el espacio en el que se sitúa.”
El fin de la actuación del hombre y de la relación entre las personas es la vida feliz, sinónimo de vida digna.
Es imposible ser feliz solo ( Tom Jobim)

 

 

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