Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 17
Drogas Inteligentes (II)
1ra Parte
Juan Carlos Ruiz Franco
Continuando con lo expuesto en el artículo “Drogas Inteligentes”,
publicado en Domine Cultural nº 12, describimos las propiedades
de algunas de estas sustancias, entre las que incluyo no sólo
el grupo de fármacos conocidos como nootrópicos (ver el
número de Domine Cultural citado), sino también cualquier
producto que ayude a mejorar el rendimiento físico o intelectual
sin efectos adversos. Cuentan con una gran demanda porque son muchas
las personas que buscan la autosuperación en algún aspecto;
en contrapartida, existe también una oferta variada, pero poca
información fidedigna: priman los intereses comerciales, y por
ello los farmacéuticos y dependientes de herbolarios encauzan
a los clientes hacia los suplementos con más publicidad, normalmente
elaborados a base de fósforo, jalea real, ginseng y/o combinaciones
de vitaminas y minerales, que suelen ser caros y en la mayoría
de los casos nada efectivos. En inglés existe más información
porque en esa lengua hay bastantes libros sobre el tema1. En castellano
no teníamos ninguno hasta hace bien poco, y de ahí mi
empeño por publicar la obra “Drogas Inteligentes”,
editado por Editorial Paidotribo, que vio la luz en el año 2005
y que recomiendo –modestamente como autor, si me lo permiten los
lectores– a todos los interesados.
Sulbutiamina
La sulbutiamina es una molécula de síntesis
similar a la tiamina (vitamina B1), con efectos más marcados
que ésta. Actúa sobre los centros cerebrales del despertar
y aumenta la resistencia a la fatiga física e intelectual y la
memoria. Igual que la tiamina, es neurotropa (interviene en el metabolismo
de las neuronas). Los prospectos de las marcas que se comercializan
en España la recomiendan en casos de astenia, apatía,
estados depresivos, trastornos de la memoria y psicosomáticos,
y para la deficiencia intelectual. Como ocurre con todos los suplementos
de poca potencia, para notar un efecto pleno hay que tomarlo durante
largas temporadas. La dosis habitual es de dos comprimidos en el desayuno,
y no se debe ingerir después del mediodía porque podría
dificultar el sueño. Como cualquier sustancia, tiene posibles
efectos secundarios: no es aconsejable en personas con ansiedad y/o
insomnio, ni en individuos de temperamento nervioso. Además,
cabe la posibilidad de una reacción alérgica en individuos
sensibles al principio activo.
Hydergina
Su principio activo es la dihidroergotoxina –la
primera droga inteligente de síntesis, creada por el químico
Albert Hoffman, descubridor también de la LSD, quien cumplió
100 años en enero de 2006. Mejora la oxigenación del cerebro,
los déficits intelectuales de la edad avanzada y los niveles
de serotonina y acetilcolina.
Piracetam
El piracetam es el nootrópico standard, y a partir
de él Cornelius Giurgea2, a comienzos de los años setenta,
definió las características que debería presentar
esta clase de drogas:
1) Potenciar el aprendizaje y la memoria.
2) Incrementar la duración de lo aprendido combatiendo las condiciones
que pudieran contribuir al olvido, por ejemplo la hipoxia (escasez de
oxígeno en los hemisferios cerebrales).
3) Proteger el cerebro de agentes potencialmente nocivos, de carácter
físico o químico.
4) Potenciar la actividad cortical y subcortical del cerebro.
5) Carecer de los efectos secundarios propios de otras drogas (sedación
o estimulación motora) y presentar un potencial tóxico
bajo.
El piracetam se ha utilizado en clínica para tratar el alcoholismo
y la demencia senil. Es muy improbable que origine efectos secundarios,
y en caso de presentarse suelen ser de carácter leve: insomnio
y dolor de cabeza, principalmente. Para beneficiarse de sus propiedades
se debe tomar de forma prolongada; la dosis media efectiva es de 2.400
miligramos diarios. En España hay varios nombres de marca que
lo comercializan, entre ellos el original de los laboratorios UCB, donde
Giurgea desarrolló sus trabajos. Se vende en farmacias y su precio
es bastante económico.
Ginkgo biloba
Este producto se extrae de las hojas del ginkgo, un árbol conocido
por la medicina china desde hace milenios. Su indicación más
usual consiste en mejorar la circulación sanguínea, frenar
la acumulación de plaquetas, y relajar y dilatar los vasos sanguíneos.
Ha sido un producto ignorado por la medicina convencional, más
preocupada por recetar fármacos patentados por laboratorios farmacéuticos;
por el contrario, el ginkgo –debido a su condición de sustancia
natural– no puede ser objeto de patente.
Produce una mejora de la circulación en dos zonas interesantes:
el cerebro y los órganos sexuales. Al actuar sobre la irrigación
cerebral, mejora las capacidades disminuidas del anciano (demencia senil)
y potencia las del adulto. También activa la producción
de neurotransmisores importantes en la actividad física e intelectual:
dopamina, noradrenalina y acetilcolina. En cuanto a la otra indicación
(el sexo), por influir sobre la circulación de los genitales
mejora las erecciones en los varones y el flujo sanguíneo en
el aparato reproductor femenino, con una mayor facilidad para excitarse.
Aumenta la producción de ATP, la molécula que aporta energía
a todas las células. También ha demostrado propiedades
antioxidantes frente a una gran cantidad de radicales libres, responsables
de muchas enfermedades y del envejecimiento.
Se debe tomar de forma regular durante largas temporadas, dos o tres
veces al día, quince minutos antes de las comidas y preferiblemente
con el estómago vacío. Raramente presenta toxicidad, ni
siquiera en grandes cantidades. En caso de ingerir un frasco completo
–algo muy difícil debido a su sabor amargo– podría
originarse dolor de cabeza por la vasodilatación, pero seguramente
nada más grave. De todas maneras, hay que tener en cuenta que
puede haber personas con intolerancia idiosincrásica al producto.
Se comercializa en forma de comprimidos, cápsulas y en líquido.
La presentación más fiable y efectiva es la que se puede
encontrar en farmacias, en solución, de la que no damos el nombre
para evitar hacer publicidad de medicamentos.
Lecitina
La lecitina es un alimento excelente para la salud debido
a su alto contenido en grasas no saturadas, por lo que combate el colesterol
malo y los niveles elevados de triglicéridos de manera eficaz
y económica, al contrario que esos dudosos productos tan publicitados
en televisión. También es un buen suplemento para el intelecto,
ya que sus fosfolípidos potencian la acción de la acetilcolina,
un neurotransmisor importante para las funciones cognitivas, además
de contribuir al mantenimiento de las membranas neuronales. Se puede
comprar en herbolarios, y la presentación más barata es
la granulada (no en cápsulas), en bolsitas; la versión
envasada en bote encarece el producto, si bien la conservación
es mejor. Tres cucharadas soperas diarias es una dosis ideal.
Estimulantes
Existen muchas sustancias estimulantes que pueden aportarnos
ese empujón de energía que a veces necesitamos, sin los
efectos secundarios de drogas potentes como las anfetaminas y la efedrina.
Por ejemplo, el ginseng, una planta con propiedades adaptógenas
ante todo tipo de situaciones estresantes, mejora la acción de
varios neurotransmisores y aumenta el vigor sexual en hombres y mujeres.
El mejor es el rojo coreano, preferiblemente con el sello de importación
de Corea en la caja. El mayor inconveniente de este suplemento es que
muchas marcas utilizan un producto de mala calidad, con lo que el usuario
sólo consigue ponerse nervioso y no se beneficia de sus propiedades
reales. Además, algunas personas son especialmente sensibles
al ginseng, no lo toleran y solamente notan excitación al consumirlo.
Otro estimulante natural es la vitamina B12 (cianocobalamina), indispensable
para muchos procesos orgánicos. Su carencia genera anemia y los
vegetarianos deben tener en cuenta que sólo aparece en cantidades
significativas en los alimentos de origen animal. La levadura de cerveza,
el germen de trigo, el tempeh, el miso y algas como la espirulina son
alimentos veganos con cierta cantidad, si bien insuficiente según
los especialistas. En cambio, las dietas lactoovovegetarianas aportan
la necesaria gracias a los huevos y la leche.
A continuación, y frente a las drogas inteligentes
con beneficios potenciales, describimos dos tipos de fármacos
muy utilizados que cuentan con numerosos efectos secundarios y que pueden
perjudicar nuestro rendimiento y nuestra salud.
Betabloqueantes
Como su nombre indica, son productos que bloquean la acción de
un exceso de adrenalina, una de las hormonas del estrés, habitual
en individuos sensibles a los que se dispara fácilmente el sistema
simpático. El organismo cuenta con dos tipos de receptores beta:
beta-1 y beta-2; los primeros controlan el latido del corazón
y los segundos el funcionamiento de los músculos lisos, regulados
por el sistema autónomo (arterias, venas, bronquios, aparato
digestivo…), que normalmente no depende de la voluntad del sujeto,
si bien puede lograrse cierto control mediante técnicas de relajación.
El uso clínico habitual de estos fármacos es en casos
de presión sanguínea elevada y alteraciones del ritmo
del corazón. El betabloqueante típico es el propranolol,
y se han diseñado muchos otros de carácter selectivo para
influir sólo sobre los receptores beta-1 (acebutolol, atenolol…),
pero este objetivo no se ha conseguido por completo.
Como drogas del rendimiento, son muy utilizados por personas con tendencia
a la ansiedad, a ese encogimiento de estómago anterior a un acontecimiento
importante, a las palpitaciones del corazón en los momentos críticos.
En consecuencia, se emplean para combatir la ansiedad, para reducir
la sensación subjetiva de nerviosismo, los temblores y otros
signos que incrementan la tensión de personas inestables. Al
evitar esos síntomas fisiológicos, el individuo se siente
subjetivamente más tranquilo y aumenta su autoconfianza. Por
tanto, tienen un efecto indirecto -pero notable- sobre la estabilidad
emocional y el rendimiento intelectual. Sin embargo, debe uno conocerse
muy bien y experimentar con cuidado antes de probarlas en esos momentos
cruciales. Una dosis superior a la necesaria para templar los nervios
puede causar una reducción significativa del pulso (bradicardia)
y una bajada importante de la presión arterial, así como
debilidad muscular. A un nivel más subjetivo, se puede llegar
a sentir cierta frialdad de ánimo, distanciamiento de la situación
que se está viviendo y mala concentración, probablemente
por la alteración de la actividad de la noradrenalina en el cerebro.
Otros efectos secundarios descritos son trastornos del sueño
-debido a la alteración de la melatonina que origina- y posible
depresión, si se abusa.
En España se pueden conseguir en farmacias. Teóricamente
sólo se venden con receta, pero todo depende del criterio del
farmacéutico. Los deportistas deben tener en cuenta que el reglamento
de control del dopaje incluye estos fármacos dentro de las sustancias
restringidas, aunque no decide explícitamente si controlarlas
o no, punto que queda a criterio de cada federación, según
el deporte practicado: "Los bloqueantes B-adrenérgicos únicamente
se considerarán prohibidos, a juicio de las correspondientes
federaciones españolas deportivas, cuando el consumo de estas
sustancias pueda modificar artificialmente el rendimiento deportivo
de los deportistas o los resultados de las competiciones". Por
ejemplo, las federaciones de tiro (en todas sus modalidades) controlan
el consumo de betabloqueantes, ya que facilitan que no tiemble el pulso.
CONTINUARÁ…
Juan Carlos Ruiz Franco es profesor de Filosofía, nutricionista
deportivo y escritor