Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 16
Mariquita Sánchez de Thompson
Por Ana Leguísamo Rameau
Muchas fueron y son las mujeres argentinas del presente y otrora que
lucharon por una patria mejor. En sus hechos se resumen los recuerdos
de Las Niñas de Ayohuma, La Delfina, Eva Duarte de Perón,
Las Madres de Plaza de Mayo, Encarnación Escurra, Manuelita Rosas,
Alicia Moreau de Justo, La Hermana Martha Pelonni, Azurduy de Padilla
o Mariquita Sánchez de Thompson, en otras. Ellas lucharon descarnadamente
contra un sistema impuesto que bregó por silenciar sus voces
y, aunque inútil fue la censura, hoy sus nombres se levantan
ante nosotros para recordarnos que la contienda ha pasado a formar parte
de la historia argentina.
Cada una de estas patriotas merece un capitulo especial. Los libros
se empecinan en resaltar su intacto camino pero, sin embargo, Mariquita
Sanchez de Thompson es a quien, esta vez, dedicaremos una párrafo
aparte. En lo sucesivo, analizaremos la vida de aquellas valientes que
desvelaron la atención de sus diferentes gobiernos y doctrinas.
María de Todos los Santos Sánchez de Thompson y de Mendeville
era el verdadero nombre de esta mujer obstinada, quien se había
enamorado perdidamente, a los quince años, de su primo El Coronel
Martín Jacobo Thompson (el fundador de la Prefectura Naval Argentina).
Mariquita había nacido en Buenos Aires el 1º de noviembre
de 1786. Hija del español Cecilio Sánchez de Velazco y
la argentina Magdalena Trillo, supo ser leal a sus principios, cuando
luchó por el amor de su primo, ante el cuestionamiento negativo
de sus propios padres.
En una época de dominio masculino absoluto, Mariquita supo hacerle
frente al Virrey Sobremonte y plantearle , verdaderamente, que su amor
por El Coronel Martín Thompson era inevitable, y que la boda
con el Caballero Diego de Arco (con quien estaba obligada a casarse)
debería postergarse, aún, cuando sus padres lo habrían
planificado todo. Era inevitable pues que, aquella mujer de duro carácter
e insistencia, lograra lo que muchas mujeres admiraron. El 29 de julio
de 1805, se casó con su primo Martín Thompson. Con el
cual tuvo cinco hijos: Clementina, Juan, Magdalena , Florencia y Albina.
Martín Thompson perteneció al grupo patriota integrado
por Rodríguez Peña, Castelli y Cornelio de Saavedra. Como
miembro del cabildo abierto apoyó a la Revolución de Mayo.
La primera Junta lo nombró capitán del puerto de Buenos
Aires para que protegiera a la ciudad de cualquier ataque proveniente
del río. Su hogar se convirtió en el lugar de reunión
de los líderes patriotas, presidido por su popular y aguerrida
esposa Mariquita, y fue allí donde un 14 de mayo de 1813 se cantó
por primera vez en la historia argentina El Himno Nacional (Vicente
López y Planes, letra, y D. Blas Parera, música). El Coronel
Thompson y María de los Santos Sanchez y de Mendeville vivieron
en la calle Florida durante un largo tiempo hasta que su entrañable
esposo fue enviado a los Estados Unidos en Misión Diplomática,
y luego enloqueció a causa de una triste enfermedad. Según
cuentan los que saben, El Coronel Thompson (a la distancia), extrañaba,
recordaba, amaba y lloraba desesperadamente la ausencia de su querida
esposa, por lo cual muchos lo apodaron Mr. Mariquita. Luego, éste
falleció. Cuenta la historia que el Capitán del barco
(a su regreso a Buenos Aires), dejó morir de hambre al Coronel
Thompson causándole la muerte.
Posteriormente, Mariquita contrajo matrimonio nuevamente con el francés
Baustista de Mendeville, un hombre cuya conducta la desilusionó
sobremanera. Con él tuvo un hijo llamado Julio con quien combatió
en contra de Rosas y se exilió en Montevideo. Luego, tuvo dos
hijos más pero Mendeville la abandonó y partió
a Francia posteriormente.
Mariquita era toda una mujer combatiente de la época. El Presidente
Bernardino Rivadavia le rendía honores y brindaba su confianza
mayor. En 1866 y 1867 presidió la Sociedad de Beneficencia, fundada
por el mismo Rivadavia.
Ella fue una mujer atenta a los cambios de su época, y una verdadera
transgresora. Le importaba la moda, la política, las relaciones
internacionales y la independencia del país.
María de Todos los Santos Sánchez de Thompson y de Mendeville
falleció el 23 de octubre de 1868.
En algún piano que se escucha lontano, todavía se oye
la voz de Mariquita que canta su grito sagrado
“Sean eternos los laureles
que supimos conseguir
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.”