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Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 14

DE LA PIEDRA AL FOTOGRAMA
UN RECORRIDO POR LAS FUENTES DOCUMENTALES DE LA MÚSICA TRADICIONAL DE ARAGÓN (2da Parte)
Dr. Alberto Turón Lanuza

DE LA PIEDRA AL FOTOGRAMA
UN RECORRIDO POR LAS FUENTES DOCUMENTALES DE LA MÚSICA TRADICIONAL DE ARAGÓN (2da Parte)
Dr. Alberto Turón Lanuza
Un género que nos ha dejado abundantes muestras de material grabado es el de la jota aragonesa. A finales del siglo XIX, cuando nacieron los primeros dispositivos de registro sonoro, la jota sonaba con fuerza dentro y fuera de Aragón, despertando el interés del público, gracias a voces como las de Pedro Nadal, Blas Mora, Cecilio Navarro, María Blasco, Asunción Delmás o Juanito Pardo. Las primeras grabaciones en cilindros de cera y los numerosos discos de gramófono impresionados a partir de los últimos años del siglo XIX proporcionan un testimonio inigualable del estilo, la calidad y la personal forma de interpretar la jota aragonesa de estos intérpretes. Aunque muchas de estas grabaciones pertenecen a colecciones particulares y por tanto de difícil acceso, hay amplio material de consulta en el archivo de la Escuela Municipal de Folklore de Zaragoza. Hace aproximadamente un año fue hallada en un domicilio particular una colección de grabaciones en cilindros de cera conteniendo seis jotas interpretadas por Blas Mora, tres por quien se cree que pueda ser “El Baturrico de Andorra”, José Moreno, tres por Balbino Orensanz y tres por el popular intérprete de flamenco El Mochuelo, colección que pronto será publicada.
En lo referente a la recopilación de materiales con medios más actuales, el antecedente primero que tenemos en Aragón es el trabajo realizado por el etnomusicólogo americano Alan Lomax en España en el año 1952, y que se encuentra en la Fundación Lomax, en Nueva York. Se trata de una colección de 58 documentos sonoros, grabados en un equipo que el propio Lomax traía consigo. Algunas de sus grabaciones fueron publicadas en su día y recientemente la discográfica americana Rounder Records hizo una reedición conteniendo parte de esas grabaciones.
Pero fue ya a finales del siglo XX cuando se realizaron las primeras campañas de recopilación siguiendo criterios metodológicos rigurosos y basados en la grabación sistemática de las entrevistas a los informantes, permitiendo así conocer las manifestaciones folklóricas en su contexto real y evitando la degradación de matices y las apreciaciones subjetivas que inevitablemente se transmiten al transcribir una realización sonora a la partitura. Estas campañas plasmaron sus resultados en los cancioneros Lo Molinar. Literatura popular catalana del Matarranya i Mequinensa, por Lluís Borau y Carles Sancho, en 1996, y Bllat Colrat! Literatura popular catalana del Baix Cinca, la Llitera i la Ribagorça, por Lluís Borau y Gloria Francino, en 1997, trabajos ambos realizados bajo la dirección del profesor Artur Quintana. En ellos se recoge un amplísimo muestrario del folklore, perteneciente a todos los géneros, de las comarcas catalanoparlantes de Aragón.
En esta misma línea se han venido desarrollando numerosos trabajos; de ellos podemos destacar el Archivo de Tradición Oral de Aragón, de Luis Miguel Bajén y Mario Gros, del que se ha publicado parte en los volúmenes Las Cinco Villas y El Moncayo, o el Archivo Pirenaico de Patrimonio Oral, creado por Carlos González, José Ángel Gracia y Javier Lacasta, del que ya se publicó en 1998 un primer muestrario en el libro y CD La sombra del olvido. Tradición oral en el pie de la sierra meridional de Guara.
Igualmente sería necesario incluir en esta “recopilación de recopilaciones” las grabaciones hechas por Julio Alvar en Teruel. Estas grabaciones se conservan en la Fundación Joaquín Díaz, en Urueña, Valladolid. Son 60 registros sonoros recogidos en diversas localidades turolenses, contniendo pregones, cantos de hogueras, dances y melodías festivas.
En la línea de recopilación de material en soporte grabado, existe también un archivo formado por 117 documentos sonoros recogidos por Arcadio de Larrea para Radio Nacional de España y con equipos de esta casa; este archivo incluye las series Sena, música tradicional y Pallaruelo de Monegros: música tradicional. La primera son 18 grabaciones que contienen el dance de Sena y algunas jotas, y la segunda está compuesta por 16 grabaciones con varios cantos religiosos, romances y el dance de Pallaruelo de Monegros. Ambas recopilaciones fueron efectuadas en 1974. También existen otras grabaciones, fechadas en 1974 y 1982, que contienen una amplia colección de cantos religiosos, cantos de juegos infantiles, albadas, jotas, pasavillas, dances y bailes tradicionales. Se encuentran en la fonoteca de Radio Nacional de España. Y quizá formando parte de este archivo podríamos contar otras grabaciones existentes en la fonoteca de Radio Nacional de España, aparte de las anteriormente mencionadas de Arcadio de Larrea, de melodías tradicionales aragonesas, efectuadas entre los años 1964 y 1990. Hay aquí al menos 75 registros sonoros conteniendo dances, toques de campanas, jotas, romances y otros cantos y bailes.
El más voluminoso archivo de documentos sonoros que se conserva es el legado que, a la muerte del folklorista oscense Rafael Ayerbe, hizo su familia al Instituto de Estudios Altoaragoneses. Ayerbe, apasionado estudioso del folklore del Alto Aragón, no dejó de asistir a uno sólo de los eventos que, relacionados con éste, se realizaban por toda la geografía aragonesa, realizando entrevistas a la mayoría de los danzantes que en la década de 1980 recuperaron los dances altoaragoneses, como el último mayoral del dance de Apiés antes de su desaparición y posterior recuperación, hace ya 26 años, o al mayoral del dance de Sena en 1990; grabaciones de estos mismos dances, fiestas y romerías, entrevistas a constructores de instrumentos y fabricantes de indumentaria tradicional, entrevistas a investigadores e intérpretes del folklore, romerías, certámenes de jotas... Estas grabaciones servían de material de base para un programa de radio que él mismo presentaba y editaba en un estudio situado en la pequeña empresa de su propiedad. Dicho programa de radio se emitió durante varios años, y el resultado fueron unas 3500 cintas de cassette y 500 de bobina que se han depositado en la sede del Instituto de Estudios Altoaragoneses en Huesca.
El último paso dentro de esta evolución de los medios de transcripción se ha dado con la aparición de los mecanismos de videograbación, que han permitido conservar con una fidelidad inigualable algunas de las tradiciones musicales y el entorno en el que se ejecutan, y que sobre todo ha sido de un valor incalculable a la hora de plasmar la evolución de las tradiciones bailadas. No ha sido muy habitual este método de registro hasta hace poco, aunque ya la documentación de la misión realizada por Arcadio de Larrea en 1947 se menciona una grabación en película cuyo paradero se desconoce. En la actualidad encontramos numerosas manifestaciones folklóricas recogidas en película, video o DVD; más adelante se mencionará el papel que este método ha desempeñado en la conservación de algunos bailes tradicionales; nos bastará por ahora con relatar tradiciones como la procesión de Santa Orosia de Jaca, los despertadores de La Codoñera, los impresionantes toques de tambores del Bajo Aragón o numerosas tradiciones que han recogido investigadores como Lucía Pérez, Jesús Rubio, Luis Miguel Bajén o Eugenio Monesma.

FUENTES PARA LA ORGANOLOGÍA
El proceso que ha llevado a rescatar los instrumentos musicales tradicionales, caídos en desuso por muchas circunstancias, no ha sido sencillo. En contadas ocasiones se ha conseguido encontrar ejemplares originales en un estado de conservación lo suficientemente bueno como para poder estudiarlos en detalle y deducir su construcción. Más complicado aún ha resultado muchas veces el saber en qué ocasiones se utilizaba y qué tipo de melodías se interpretaban con ellos. Por si eso fuera poco, encontrar planos de constructores antiguos es prácticamente impensable.
Un ejemplo nos lo proporciona la antigua trompa de Graus, u oboe popular. Aunque existen documentos que relatan su existencia ya en el siglo XVI, su utilización decayó con la desaparición de los gaiteros de Caserras, a principios del siglo XX, no quedando ningún vestigio de este instrumento hasta que recientemente se halló un ejemplar. El proceso de reconstrucción fue largo y complejo; hoy día pueden conseguirse los planos de este instrumento con gran facilidad, incluso en Internet .
Entre las fuentes documentales para la investigación del patrimonio etnológico, citábamos las fuentes arqueológicas y artísticas. Su papel en el folklore musical puede parecer irrelevante por su aportación a fuentes vivas (la danza) o sonoras (la música), pero sin embargo muchas representaciones artísticas realizadas hace diez siglos en piedra son los únicos vestigios de la actividad musical que se tenía en aquella época, en la que no se había perfeccionado la notación musical ni abundaba la literatura escrita que pudiera plasmar dicha actividad musical. Así, la iconografía del románico se convierte en una fuente de información única para entender los instrumentos musicales de su época, su construcción y forma de ejecución, situaciones en las que eran utilizados, etcétera. Existen algunos estudios dedicados a la iconografía musical, a partir de los cuales descubrimos la existencia ya en tan tempranas épocas de instrumentos musicales como flautas, salterios, mandoras, trompetas, cuernos, arpas y un amplio etcétera. También la pintura en frescos de los años del románico y el gótico proporciona numerosos detalles sobre instrumentos musicales, o las manifestaciones artísticas populares del barroco dejan notables testimonios acerca de fiestas, juegos y dances.
A partir del siglo XV, y con el desarrollo de la imprenta, es más fácil encontrar grabados que reproduzcan instrumentos musicales de la época y escenas en los que éstos aparecen. Y sobre todo, el perfeccionamiento de la notación musical ayuda a la proliferación de tratados sobre música e instrumentos musicales que proporcionan una información valiosísima y ya bastante exhaustiva.
Mención especial merece, naturalmente, el espléndido tratado del músico calandino Gaspar Sanz, publicado en 1674 en Zaragoza, y que consiste en un método de guitarra con melodías bailables de la época, considerado el tratado mas completo de todos los de su tiempo.

FUENTES PARA LA DANZA Y LA COREOGRAFÍA
Tarea imposible parece hallar documentación sobre los bailes tradicionales, más allá de descripciones literarias de los mismos. La carencia de un método descriptivo de éstos hace que no podamos disponer de una representación detallada hasta la aparición de las primeras filmaciones. Así, se ha recurrido habitualmente a representaciones esquemáticas, a la fuerza imprecisas y ambiguas. Tan sólo en el ámbito de la jota se han sintetizado minuciosamente los distintos pasos de baile, creando una serie de descripciones coreográficas con las que contribuir a la descripción precisa y detallada de los bailes.
Habitualmente los investigadores han recogido las danzas directamente de los intérpretes, trasladando al papel impreso la versión conservada en la memoria de aquellos o bien, más recientemente, reconstruyendo los pasos y la evolución de los bailes y dejando constancia de esta reconstrucción en grabaciones de video.
Así, Ánchel Conte investigó las danzas del Sobrarbe hace ahora unos cuarenta años. La forma de ejecutar estas danzas puede encontrarse de manera esquemática en algunos trabajos, pero también numerosos grupos de folklore tradicional de Aragón las han incorporado a sus repertorios mostrándolas con total fidelidad a las versiones rescatadas del olvido. Lo mismo ha ocurrido con muchas de las danzas que hoy día forman parte del repertorio de nuestros grupos. Sin embargo no ha habido nunca un intento de registrar sistemáticamente en video todas estas danzas, cuya supervivencia depende en adelante de los propios grupos que de esta manera adquieren la responsabilidad de que perduren en el tiempo.
En la actualidad se ha tomado, al fin, conciencia del papel crucial que la filmación videográfica representa en la conservación y transmisión precisa de estos bailes, de manera que es habitual que el etnógrafo cuente con una cámara de video entre su instrumental. Gracias a esta técnica, por ejemplo, todos los dances recuperados en el transcurso de la campaña promovida por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Zaragoza y dirigida y coordinada por Lucía Pérez García-Oliver se conservan en video; como ya dijimos anteriormente, algunos de los documentos pertenecientes a la misión nº 28 de Arcadio de Larrea, ya en 1947, hacen referencia a una grabación en película cuyo paradero por desgracia no se conoce.
El más importante archivo filmográfico para entender el baile en el folklore musical es el de Eugenio Monesma, quien ha recogido en vivo las más importantes manifestaciones folklóricas de Aragón: dances, bailes de palos, festivales folklóricos... Una amplia producción videográfica cuyo principal valor es el de dejar plasmados en un documento vivo unos bailes que en muchas ocasiones ya se han perdido y no siempre ha sido fácil volver a rescatar del olvido.
Citando a Julio Alvar, “el cine es la fotografía en movimiento. Tiene sobre ella una ventaja: la cronología en la acción. La película tiene valor de documento vivo, es medio de enseñanza restringida para la formación de especialistas y medio de divulgación”.

CONCLUSIONES
La gran abundancia de material documental sobre la música tradicional de Aragón, así como lo disperso y heterogéneo de éste, fue uno de los factores que condujeron a la creación en el año 2000 del Fondo Documental de Patrimonio Etnológico de Aragón, promovido por el Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón ; una idea que pretendía recopilar todas las fuentes documentales existentes, en cualquier soporte, editadas o inéditas, y difundirlas a través de Internet. Gracias a esta iniciativa podemos ser conscientes hoy día de la inmensa extensión y la importancia de estas fuentes primeras en la investigación sobre folklore musical aragonés. A pesar de que el desarrollo del Fondo Documental está paralizado desde el año 2004, creemos que su papel en el desarrollo de la investigación etnomusical ha sido fundamental en los últimos años, y la administración debería retomarlo con el fin de que en adelante continúe desempeñando su función como fuente de documentación básica. El trabajo realizado hasta ahora evidencia sin lugar a dudas la variedad del folklore musical de tradición oral de Aragón y la importancia de los trabajos de recuperación de dicho folklore que numerosos investigadores vienen realizando desde hace más de cien años, y especialmente en las últimas décadas.

 

 

 

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