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Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 13 Los códigos que utiliza una pareja (novios, patrimonio o convivientes) son muy sutiles y la coordinación de sus movimientos y actitudes asemejan a los pasos de baile donde al paso de uno le sigue el del otro y así sucesivamente de forma indefinida mientras dure la relación (días, meses, años). Con una visión un poco menos romántica, la relación también podría compararse con una compleja partida de ajedrez donde la “movida” de uno da lugar a la “movida” del otro. Ahora bien: ¿qué pasa cuando dos personas se conocen? En los comienzos de una relación suele decirse que todo es color de rosa. Esto no sucede porque sí. Expectativas comunes, como combatir la soledad, satisfacer deseos afectivos y sexuales o la necesidad de formar una familia (entre otros) hacen que los integrantes de esta “danza” se adapten a la música y los pasos del compañero/a de baile, aunque a veces, con el correr del tiempo, la música que suena no es la misma para los dos. Y es que difícilmente una persona enamorada puede percibir, al principio de la relación, la diferencia de valores y modalidades en el estilo de comunicación como una dificultad para la pareja. Cada uno con su mochila Cada uno proviene de una familia con códigos de
comunicación específicos (hablar las cosas que preocupan
en el momento o callárselas, tonos de voz muy altos o muy bajos,
ser puntual o impuntual, diálogos conciliadores o reproches)
, con valores propios (practicar diferentes religiones o ninguna, concepción
acerca del trabajo dentro y fuera de la casa según los sexos,
crianza de los hijos, manejo del dinero) y necesidades básicas
de vital importancia (realización profesional, frecuencia sexual,
independencia económica, tiempo libre dentro y fuera de la pareja,
reuniones familiares y con amigos) Alerta en la comunicación Describiré 4 signos que indican que la relación
corre peligro. Pueden darse juntos o separados. Aprendiendo a Bailar La comunicación cuando hay amor parece tarea fácil
pero en realidad, no lo es. Adaptarse a la cosmovisión (visión
del mundo) del otro requiere más que buena voluntad. De acuerdo
a mi experiencia he podido observar que las parejas que mejor pronóstico
tienen no son aquellas que mas cosas poseen en común sino las
que muestran mayor habilidad en la comunicación para llegar a
acuerdos. Y frente a algunas diferencias (de criterio, económicas,
educación de los hijos o sexuales) esto reviste crucial importancia. Sergio Zunino
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