Si desea colaborar con el Periódico “Domine Cultural”, envíenos artículos que no superen las 2000 palabras incluyendo imágenes, referidas a la cultura en general.

 

Consultas

 

 

 

 

 

Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 13

La Boca de Buenos Aires por Ana Leguísamo Rameau

Buenos Aires tiene barrios realmente encantadores. Todos poseen su estilo y etiqueta personal que hacen de esta ciudad uno de los lugares más bellos del mundo. Bautizamos a artistas y gente célebre con preposiciones subordinantes que, acompañando a un nombre, nos refiere a su propiedad. Tal es el caso de Tita de Buenos Aires (Emblemático tango de Cacho Castaña), El Morocho del Abasto (Seudónimo de Carlos Gardel), o El cantor de los cien barrios porteños (Alusión a Alberto Castillo por su protagonismo en el conocido filme y vals que lo distinguió). Éstos son algunos títulos que conforman el vasto vocabulario porteño. Cabe destacar que todos aquellos que han cantado a Buenos Aires, basaron su obra en algún rincón de la zona Sur. La Boca es uno de esos sitios que lleva el sombrero puesto del tango. En sus conventillos se encuentra la esencia del cantar de Buenos Aires al decir de alguna vitrola que suena a lo lejos en una cantina italiana. Caminito, el corazón de este barrio, se yergue sobre paredes y casitas colorinches que conforman la pobreza de su gente o, quizás, algún atelier de bohemios pintores. La clase humilde se mezcla con la alta élite de los turistas que llegan al lugar y los artistas en sus calles promocionan la belleza de la tradicional ciudad. Este pasaje ha sido fuente de inspiración del pintor Benito Quinquela Martín, quien además fue el autor del nombre “Caminito”. Por supuesto, Carlos Gardel también cantó y glorificó para siempre en el mundo la magia entera de su acera.
La Boca es un barrio que alberga tonadas de tarantela o canciones napolitanas por la
afluencia de sus inmigrantes italianos. Tiene innumerables casas humildes que desentonan en contrastes diversos. El origen de los colores, proviene de los sobrantes de pintura que los marineros traían a sus casas. Debido a lo costoso del material, se pintaba primero los marcos hasta agotarla y luego, se repasaba las paredes con algún otro tono acorde a los anteriores. Don Benito Quinquela Martín, captó esta peculiaridad y la adoptó para darle colorido a sus cuadros. Así fue que fomentó la adopción definitiva de esta particularidad, que pasó a formar parte de la personalidad del barrio, gracias a su intervención.
La Boca también es la región más encarnizada, futbolísticamente hablando, si tenemos en cuenta que en la calle Brandsen 805 se sitúa el Club Boca Juniors. Esta Institución fue bautizada por los mismos boquenses, los cuales le adjuntaron “Juniors” para darle más prestigio a la Asociación ya que, en aquellos tiempos, el barrio poseía fama de rebelde. Antes, se la denominó “xeneize” en alusión a los habitantes genoveses del lugar.
El Riachuelo de La Boca ha alternado varios nombres: Riachuelo de Barracas o Riachuelo de los Navíos en homenaje a los navegantes de la región. También el Museo Benito Quinquela Martín es todo un ícono del lugar y representa (casi en su totalidad) la cruda realidad del hombre marino. Está ubicado en Pedro de Mendoza 1835, justo enfrente del Riachuelo y Vuelta de Rocha, lugar donde inspirara Enrique Lary y Ema Suarez aquella dulce “Canzoneta” interpretada por el oriundo Jorge Maciel.
Sin embargo, La Boca es hoy uno de los barrios más pintorescos y singulares de la Capital. Sus calles de adoquines y altos cordones, a causa de las inundaciones, tienen un matiz particular, y todo allí se visualiza con encanto. Las parejas bailan el tango en alguna esquina contrastando la imagen peculiar ante los turistas que se llevan un recuerdo de Buenos Aires. Otros cantan algún vals de años otrora. Se venden souvenirs a precios costosos. Se intercambian antigüedades, discos, libros y recuerdos, mientras la paica ofrece la gorra para llevar el pan a su mesa.
La Boca también tiene su cumpleaños y se celebra el 23 de Agosto. Este barrio tiene un sentido particular de unión entre sus habitantes. Los intelectuales del lugar alegan que la gente de la cultura sur es humilde pero rica en sabiduría, y si bien el saber no ocupa lugar, la bohemia del barrio invade las calles. Por eso, La Boca está allí, puesta en el sur y en las entrañas de Buenos Aires para mostrar al mundo esa réplica que intentó develar Benito Quinquela Martín, y que hoy el mundo conoce como un trozo de historia de arrabal.

* Paica: mujer de arrabal.

 

 

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters
 

 

2005 © Copyright Periodico Domine Cultural, inc. All rights reserved.

 

 

.