Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 12
San José de Flores por Ana Leguisamo
Rameau
Este barrio no inspira su nombre en un puñado de
flores que adornan una plaza o un jardín sino recuerda a quien
fue uno de sus fundadores, y quien invirtió una de sus mayores
fortunas para hacer de dicho lugar uno de los más pintorescos
de Buenos Aires: Juan Diego Flores. Como un juego de palabras y nombres
conjugados, también alude a San José de Flores, patrono
de la Capilla que luce inmensa sobre la Avenida Rivadavia y Artigas,
frente a la plaza principal, antes llamada Plaza 14 de Julio. De esta
fusión surge este título que suena ecológico. Sobre
la Basílica recordamos a su fundador, el Ingeniero Felipe Senillosa,
hombre que diseñó y construyó Ad Honorem sus poderosas
paredes, precisamente el 11 de diciembre de 1831
La larga Avenida Rivadavia, ícono de la región, nace en
el microcentro. Luego, se desplaza infinita y es cruzada por el barrio,
justo en el corazón de Flores. Sus límites son: Portela,
Cuenca, Av. Gaona, Av. Tte. Gral. Donato Alvarez, Curapaligüe,
Av. Directorio, Av. Carabobo, Av. Castañares, Torres y Tenorio,
Av. Riestra, Av. Perito Moreno, Av. Castañares, Lacarra, Av.
Tte. Gral. Luis J. Dellepiane.
Flores tiene vieja historia en sus calles. La política y la patria
surcó sus avenidas. Este es el caso de Juan Manuel de Rosas,
quien poseía una de sus tantas propiedades junto a amigos de
suma confianza como el Dr. Terrero, abogado prestigioso y apoderado
judicial del Gobernador de Buenos Aires, quien vivió en Av. Rivadavia
6440. A pesar de las diferencias políticas vividas en la época,
también allí Justo José de Urquiza levantó
una quinta de su propiedad a la cual bautizó Palacio San José,
con domicilio en Av. Rivadavia (Ex Federación) y Carabobo. Manuel
Dorrego contó con un célebre funeral en la iglesia San
José de Flores y, frente a ésta, (paradoja aparte) la
plaza, que los vecinos hoy denominan “Plaza Flores”, fue
blanco tétrico donde los unitarios (seguidores de Urquiza) cayeron
fusilados a sangre fría por orden de Juan Manuel de Rosas.
Otras anécdotas emergen de este barrio singular pues nombres
célebres constituyeron sus calles pintorescas. Ellos son Roberto
Arlt, quien vivió en Mendes de Andes 2138 y Alfonsina Storni,
en Terrada 578. También, Agustín Magaldi, Hugo del Carril,
Rosita Melo (autora del vals "Desde el alma”), Oliverio Girondo
y Enrique Cadícamo. En la lista, se adiciona a Juan Domingo Perón
quien residió, siendo joven, junto a su primera esposa.
Flores posee innumerables paisajes, tal es el caso de El Ferrocarril
del Oeste, que se inauguró en 1857. La primera estación
se ubicó a la altura de la calle Gavilán y se trasladó
a su lugar actual en 1864.
La historia con federales y unitarios, se incrustó apasionada
en las calles del Oeste. Murieron hombres (allá por el 1800)
en la Plaza 14 de Julio, cuando la divisa punzó teñía
de rojo los pechos de los patriotas rosistas. Nacieron versos porque
Alfonsina, Girondo y Arlt también fueron inspiradoradores en
sus calles. Rosita Melo y Enrique Cadícamo se perdieron en un
tango con flores. Son sólo puñados de recuerdos que albergaron
los ideales del ayer. Sin embargo, la música también respiró
el aire del barrio pues Enrique Gaudino (letra) y Armando Acquarone
(música) escribieron en 1935 el célebre tango “San
José de Flores”.
“Me da pena de verte hoy, barrio de Flores,
rincón de mis juegos, cordial y felìz.
Recuerdos queridos, novela de amores
que evoca un romance de dicha sin fin...
Nací en ese barrio, crecí en sus veredas,
un día alcé el vuelo soñando triunfar,
y hoy, pobre y vencido, cargado de penas,
he vuelto cansado de tanto ambular...”