|
|||||||||||||||||
|
Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 11 La Santa Cruz de Tarija (Segunda parte) por Roberto Edelmiro Porcel Corría el año de 1616. cuando el Corregidor de la Villa de Tarija, don Juan Porcel de Padilla, en cumplimiento de las capitulaciones que hemos referido, fundó en Las Salinas, tierras ocupadas entonces por los referidos guerreros chiriguanos, el pueblo llamado de Las Torres, por las muchas que levantó para su defensa y que él denominó Nueva Vega de Granada.- Sus quiebras y valles las distribuyó como era costumbre, entre sus oficiales y los hombres que lo habían acompañado, a los que proveyó de ganado, tablones de tierra de sembradíos y alimentos por más de un año.- Con sus negros esclavos, que era muchos (llevó consigo 40 hombres y 43 mujeres), hizo para su defensa, un presidio en el fuerte.- Fue así que el capitán Roa, vecino de Tarija, recibió un repartimiento, que el denominó “San Antonio de Padua”.- Uno de los indios tomatas que había acompañado en la entrada al capitán Porcel de Padilla y poblaba el repartimiento del capitán Roa, salió con otros un domingo a cortar madera y se adelantó media legua en un aspero bosque, llevando su arco y flechas, en busca de venados.- Persiguió a uno que escapaba aprovechando los accidentes del camino, ramas, troncos, riscos, etc, y lo vio ocultarse entre unos peñascos.- Hasta allí marchó el indio, cuidadoso del peligro de ser emboscado a su vez por algún animal bravo, tigre, oso u onza, que abundaban en la zona, hasta ese momento no hollada por el hombre blanco.- Por una abertura del peñasco por donde penetró el gamo, encontró el indio una oscura cueva, a cuya entrada daba sombra una palma silvestre y en su interior, sobre tres pirámides de medianas piedras, halló con gran sorpresa una cruz de grueso madero de árbol de quina-quina, de quince pies de largo (algo más de 4 metros) y de dos tercias en redondo del grueso, revestida la madera de su corteza natural, y con tres clavos de la misma madera, ochavadas las cabezas, dispuestos en forma en los brazos y pie, en prueba de que estuvo en algún tiempo enarbolada en tierra.- Quedó el indio admirado y relata fray Diego que cayó de rodillas, postrando su rostro en tierra, prorrumpiendo en sollozos.- Al reaccionar, besó la cruz y corrió a dar la nueva a quienes le habían acompañado a cortar la madera y de allí, a los españoles del pueble de las Torres.- Al día siguiente, el maestre de campo don Lope Ruiz de Gamboa, guiado por el indio, partió en su busca con todos los soldados y gente del pueblo.- Al encontrarla donde el indio indicó, la adoraron, y devotamente en procesión, la trasladaron al pueblo de las Torres, en hombro de doce hombres que se turnaban, por ser de mucho peso.- Fue depositada en la iglesia parroquial, donándola el pueblo al convento franciscano que debía construirse, obra que nunca se concretó por parte de esta congregación.- Si en cambio se había construido una iglesia parroquial, a cargo del padre capellán de la expedición, Licenciado Simón de Sampayo, que fue quien rezó la primera misa en la región.- Cuando el Virrey, Príncipe de Esquilache, escribe a Felipe III desde Los Reyes, el 16 de abril de 1618 , informándole sobre la marcha de la fundación, le manifiesta lo siguiente : “Juan Porcel de Padilla capituló con el Marques de Montes Claros, mi antecesor, de poblar en los indios chiriguanos, Valle de las Salinas, frontera de Tarixa….. Entre algunas cosas particulares que Juan Porcel me escribe, es una que entrando la tierra adentro, se halló en una cueva oculta, donde guió un venado a un indio, una cruz grande de tres estados de largo (cada estado equivalía a la altura de un hombre), muy gruesa, con los planos de tres esquinas de palo de quina quina, de que aquel valle es muy falto, levantada del suelo, cabeza y brazos, sobre unas piedras.- Y que ella es de un palo muy fuerte, que parece que hace mucho tiempo que se hizo, y que habiéndola traído al pueblo con la mayor devoción que se pudo, ha hecho muchos milagros, y parece prodigio y prueba de en algún tiempo llegaron los españoles a aquellas tierras .- Avísele que hiciese diligencia con los indios antiguos, para saber quien la hizo o puso allí, y hasta ahora no he tenido aviso”.- III. MILAGROS ADJUDICADOS A LA CRUZ.- Volviendo a la crónica de Fray Diego, este refiere los siguientes milagros: atribuidos a la Cruz: 1º).- El primero acaeció al reñir dos soldados.- Uno de ellos, el ya citado Francisco del Cerro, recibió de su oponente una estocada considerada mortal.- Para salvar su vida que escapaba, por no haber modo humano de hacerlo, se recurrió al auxilio de Dios, no quedando otro, dándole a beber agua mezclada con polvos hechos de aserraduras de la cruz.- Y para admiración de todos, no solo se le cerró la herida y restaño la sangre, sino que en cuatro días del Cerro estaba recuperado.- El soldado, añade el fraile, vivía aun en Tarija, donde él lo conoció.- 2).-Tiempo refiere Fray Diego, aprovechando una noche lóbrega y lluviosa, el pueblo fue atacado por los indios chiriguanos, que pudieron al amparo de la naturaleza, prender fuego a la iglesia parroquial.- Mientras la gente ayudaba a sofocar el fuego, un soldado lleno de devoción a la milagrosa cruz, pasó a través de las llamas y cuando el incendio era más intenso y el humo más denso, llegó hasta la misma y abrazándose a ella, la sacó como si su peso fuera el de una pluma.- El soldado no sufrió quemadura alguna, y la cruz , solo como memoria del prodigio, dejó en un lado señal del fuego, sin prenderse siquiera en momento alguno, a pesar que la iglesia quedó convertida en cenizas.- Respecto de este hecho, el capitán don Juan Porcel de Peralta, el mayor de los hijos de Porcel de Padilla, relata en la escritura de petición de tierras que hizo en 1647 ante el capitán Francisco de la Peña, juez Visitador de Tierra, durante su estada en la Villa de Tarija: “Y menos estar yo premiado de lo que he servido personalmente en la Vega de la Nueva Granada, pues en cualquier ocasión de pelea que se ofrecía, me hallaba presente por estar de continuo en dicha población, y en particular en una ocasión que hubo de socorro, al cual fui con soldados a mi costa a darlo, porque los chiriguanos mataban en dicha población.- Todos los soldados que allí estaban y el cura, estaban en peligro de vida, por verse imposibilitados de todo remedio por estar oprimidos y cercada dicha fortaleza y torre en que se querían valer, ya que solamente quedaba esta por quemar, por que todos los demás ranchos y casas en que habitaban soldados y negros estaban ya quemados.- Y tuve otras ocasiones de peligro, y en una de ellas, los chiriguanos pusieron fuego a la iglesia de la Villa y yo viendo semejante delito, arriesgando mi vida con otros soldados y el dicho cura, nos opusimos contra dichos indios a resistirles el intento, y entrando yo en la dicha iglesia, que se estaba quemando, a sacar la Santa Cruz, sacamos la dicha cruz de la que se vieron evidentes milagros que aquí no van expresados por su notoriedad”.- IV.- ORIGEN DE LA CRUZ.- Muchas fueron las diligencias realizadas en busca de su origen.- Según fray Diego, solo se supo por antiquísimas tradiciones de indios infieles, trasmitidas de padres a hijos por generaciones, que un hombre de rostro blanco y barba larga, dilatado el cabello, que vestía túnica y capa hasta los pies, anduvo con aquella cruz predicando que Dios había venido al mundo y muerto en otro madero como aquel, hasta que viendo que nadie le creía, se refugió en aquella cueva del Valle de las Salinas (que aun hoy existe), dejándola allí al irse.- Los naturales nunca se atrevieron a tocar la cruz, que quizá dice Fray Diego de Mendoza, es una reliquia que portó un apóstol o discípulo de Jesús.- V.- TRASLADO DE LA CRUZ A TARIJA.- Don Juan Porcel de Padilla fue en el juicio de algunos de sus contemporáneos, el hombre más acaudalado de la ciudad de La Plata.- Si no es así, lo cierto es que fue de los más rico, pero gastó totalmente su fortuna para entrar y fundar en Las Salinas, precisamente en el lugar donde hoy se levanta la ciudad de Entre Rios, capital de la provincia de O`Connor.- Por eso, pobre en su vejez, decrepito por la edad y además casi ciego por padecer cataratas, en 1630 vivía en Tarija sus desgracias.- Perdida por ello la posibilidad de su apoyo económico, viendo los religiosos franciscanos de la Villa de la Frontera de Tarija que era imposible mantener la fundación e iglesia en el pueblo de Torres, que año a año se despoblaba, quedando solo allí los negros del fundador, recurrieron a la Real Audiencia de Charcas para pedir la propiedad de la Cruz y traerla a su iglesia.- Lograda la resolución, siguieron tropezando con los negros del fundador que la querían mantener en el Valle de Salinas.- Fue necesario que el padre predicador y guardián
del convento, Fray Esteban de Maqueirán, organizara una prolija
búsqueda con la ayuda de soldados, en los montes aledaños,
donde la habían ocultado los pobladores negros.- Como todos los pobladores de la zona querían pedazos o astillas de la vieja Cruz, esta sufrió continuos cortes y agresiones, hasta que finalmente, reducida al tamaño actual y sin la redondez original, fue protegida tras un cristal en el altar referido de la iglesia del convento franciscano, donde se conserva actualmente.-
|
||||||||||||||||
2005 © Copyright Periodico Domine Cultural, inc. All rights reserved.
|
|||||||||||||||||
| . |