Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 10
La integración fronteriza por Hugo
Che Piu Deza (Primera parte)
INTRODUCCIÓN
El nuevo orden mundial se encuentra en una etapa de configuración;
en la que se establecen nuevos escenarios y aparecen nuevos actores
del desarrollo. La globalización, la descentralización
y la integración son movimientos de los que ningún ente
del sistema internacional puede evadirse y dentro de los cuales hay
que actuar tratando hacerse de la mayor cantidad de beneficios que se
generan. Latinoamérica tiene hoy el viejo reto de alcanzar el
desarrollo; sin embargo, también tiene hoy frente suyo, nuevas
herramientas para alcanzarlo.
Una de ellas es la Integración Fronteriza. A través de
ella se busca organizar los territorios fronterizos a través
de mecanismos institucionales que puedan de negociar, promover y ejecutar
distintas iniciativas de integración fronteriza que superen la
separatividad que introducen artificialmente los límites políticos;
convirtiendo las fronteras en verdaderos espacios de desarrollo e integración.
LOS NUEVOS ESCENARIOS DEL DESARROLLO REGIONAL
La búsqueda del tan ansiado desarrollo regional tiene nuevos
escenarios en este nuevo siglo. El escenario contextual del desarrollo
regional se caracteriza por la apertura tanto en el ámbito interno
como externo. El escenario estratégico del desarrollo regional
se estructura por un lado desde su configuración y por el otro
desde su gestión. En cuanto al escenario político hay
dos sujetos que se relacionan en pos del desarrollo regional: el gobierno
nacional y el gobierno local o regional.
En el nivel interno, la apertura se viene materializando a través
de un movimiento cada vez más decidido hacia la descentralización.
Hoy en día en que la democracia cada vez se convierte menos representativa
y procura ser más participativa, los actores sociales desean
participar no solo de la configuración (la que debe estar bajo
la dirección del gobierno nacional) sino también de la
gestión de su desarrollo.
El camino de la desconcentración, que es el proceso por el cual
las macroencefálicas instituciones públicas se dividen
y organizan racionalmente sus funciones y cometidos entre distintos
órganos, que pueden estar ubicados en diferentes zonas geográficas,
ya no basta. Los gobiernos regionales o locales reclaman mayor autonomía
y capacidad de administración; persiguen la gestión a
través de unidades subnacionales tales como Provincias, Departamentos,
Regiones, etc. de los procesos y planes de desarrollo regional. Esto
supone crear efectivos puntos de decisión autónomos, con
la facultad de definir la estrategia general y la capacidad de realizar
todas las fases previas y posteriores. Transferencia de poder y recursos
a favor de entes políticos del ámbito local para la gestión
de sus intereses, esa es la verdadera descentralización, la democratización
del desarrollo.
En un ámbito externo, la apertura se llama globalización
y genera procesos en virtud de los cuales los Estados Nación
soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales;
y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades
y entramados varios alcanzan altos grados de interdependencia; y, por
tanto, de sensibilidad y vulnerabilidad ante los factores externos,
pero también mayor capacidad para determinarlos, de acuerdo a
su peso relativo.
Así también, la globalidad nos señala que la idea
de los espacios cerrados es ficticia, no hay ningún país
o grupo que pueda vivir aislado. Por su lado el globalismo afirma que
el mercado mundial desaloja o sustituye el quehacer político,
es decir, la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología
del liberalismo. En este nuevo contexto los Estados Nacionales y los
Gobiernos Locales deben volver a relacionarse y replantear sus estrategias
para alcanzar el desarrollo regional.
EL CAMINO DE LA INTEGRACIÓN
Los Estados Nación en este nuevo contexto de apertura externa
han tomado el camino de la integración, la misma que debe ser
entendida como un proceso, un camino, más que como un fin. Debe
distinguírsele de la homogeneización (hacer que todos
pertenezcan al mismo género, posean iguales cualidades) y la
uniformización (hacer que tengan la misma forma); la integración
respeta la especificidad y la diferencia, buscando lograr un sentido
de comunidad. Este proceso deliberado y consciente busca la superación
de la ruptura y separatividad en un conjunto. Este proceso puede realizarse
en grados variables y con fórmulas diferentes, pero no se da
por mera casualidad, sino que requiere del esfuerzo y compromiso de
los actores en pos de su consecución, quienes han de coincidir
al menos en los objetivos y los medios. La integración implica
un grado casi total de compromiso de las partes hacia los procesos e
instituciones acordadas para la conformación de un espacio territorial
definido donde regirán casi exclusivamente las regulaciones diseñadas
conjuntamente.
La integración es un fenómeno que involucra una multiplicidad
de áreas, dimensiones y relaciones, tanto de orden interno como
externo, por eso, un esquema de integración no puede ser creado
por decreto, si no que debe ser construido por un proceso que involucre
todos los segmentos de la sociedad y que cuente con un férreo
compromiso político de los gobiernos y de los sectores gobernantes,
locales y empresariales; solo así podemos asegurarnos su continuidad
e impulso, ya que el proceso responderá a los intereses locales
y nacionales, y no solo al juego político de los gobiernos de
turno. Se requiere una “democratización de la integración”,
es necesario devolverle la integración a la sociedad, sea cual
sea la forma que adopte nacional o regional, ya que es la sociedad el
verdadero agente y sujeto de la integración y el desarrollo.
Para la coordinación entre la participación de la sociedad
civil y los intereses locales e intereses nacionales de un Estado y
de estos con los de otros Estados se requiere una de estructura institucional:
porque toda integración implica una transferencia de ciertas
competencias a una nueva entidad. Dichas instituciones no son un fin
en si, solamente son un medio. Así como se habla de una infraestructura
física y económica para la realización de la integración
así también se necesita una infraestructura institucional,
algunos especialistas prefieren llamarla más propiamente Sistema
Institucional y Jurídico.
Estos mecanismos institucionales no debilitan la soberanía de
los Estados pues la transferencia de competencias es un acto soberano
que realizan todos los Estados dentro de su estructura, la novedad es
que en este caso la competencia es transferida a un ente institucional
bi o multinacional; que no necesariamente debe ubicarse sobre los Estados,
sino básicamente entre los Estados, como un ente coordinador
y catalizador de la integración.
BUSCANDO NUEVOS ESPACIOS PARA LA INTEGRACIÓN
Por su parte los gobiernos regionales también pretenden desenvolverse
en el contexto externo de la globalización, ingresando a la competencia
internacional por el capital, la tecnología y los mercados; competencia
que era caracterizada por ser interestatal y últimamente transnacional.
Por lo que se abre una nuevo canal de las relaciones internacionales
uno con carácter transgubernamental, es decir, más allá
de los gobiernos, cuando los Estados no actúan como entes coherentes
y únicos; porque parte de ellos empiezan a tener iniciativa propia
y conductas no necesariamente coherentes con las estrategias del gobierno
nacional, esto sucede cuando el gobierno nacional carece de una estrategia
descentralizadora que satisfaga los requerimientos y las necesidades
de los gobiernos locales.
Las “superregiones” europeas son un ejemplo, por un lado
tienen un alto grado económico e impulsan la integración
entre Estados y la ampliación de mercados conforme a los intereses
de las transnacionales; por otro muestran una alta cohesión socio
cultural así como privilegian la autonomía a un nivel
regional conforme a los intereses locales. Los “triángulos
o círculos” de crecimiento del sudeste asiático
también se vienen conformando en zonas económicas transnacionales
que se extienden en áreas bien definidas y geográficamente
próximas cubriendo dos o más países donde se explotan
las diferencias en cuanto a las posibilidades de cada uno a fin de promover
el comercio exterior y las inversiones.
En estos dos ejemplos es importante observar que los territorios se
organizan aprovechando su interdependencia, su complementariedad económica,
el compromiso y la coordinación política, el desarrollo
de infraestructura y la proximidad geográfica; combinando sus
potencialidades sobre las viejas líneas fronterizas, las mismas
que hoy en día son reconocidas como un plano artificial que se
demarca como una línea finita sobre el suelo o el mar, pero que
se extiende hacia el subsuelo y el espacio aéreo, y que convencionalmente
delimita los territorios de Estados adyacentes, dichos planos son los
límites políticos y por lo tanto se debe buscar disminuir
cualquier interferencia que pretendan generar en otras dimensiones no
políticas como la económica, la social, la cultural, etc..
Sobre los espacios fronterizos empiezan a emerger nuevos entes que reclaman
ser considerados sujetos en el nuevo orden mundial, las regiones transfronterizas.
Otra característica de este fenómeno de la constitución
de nuevos territorios fronterizos es la vecindad, aquella relación
multidimensional que se da entre los Estados fronterizos a causa de
las interdependencias de hecho que por fuerza de las cosas se dan entre
los territorios contiguos, ahora se presenta como un elemento catalizador
del desarrollo y de la integración; buscando privilegiar las
relaciones de cooperación sobre las de conflicto. Hoy en día,
los Estados limítrofes convienen en cumplir en forma conjunta
algunos propósitos de interés de común; pero conservando
cada uno su total soberanía y entera libertad de acción;
esto es cooperación fronteriza, solo el primer paso del camino
hacia la integración fronteriza, la herramienta de desarrollo
con la que se viene interviniendo las fronteras latinoamericanas en
búsqueda de su desarrollo.
Las nuevas regiones binacionales y multinacionales que se vienen constituyendo
sobre los viejos límites fronterizos son espacios geográficos
que comparten caracteres ambientales comunes; en el que existe una alta
interdependencia y complementariedad, con fuerzas económicas
que generan interacción, jerarquización e interdependencia
entre los centros de producción y consumo que existen en su interior
y que tienen la capacidad para generar comercio exterior y atraer inversiones.
Estas regiones requieren de una nueva concepción de fronteras.
CONTINUARÁ…
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Hugo Che Piu Deza
Bachiller en Derecho de la Facultad de Derecho y Ciencia Política
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima-Perú (1995-2000)
Miembro del Taller de Derecho Internacional de dicha Facultad
Egresado del Segundo Programa de Gobernabilidad y Gerencia Política
(GWU, PUCP y CAF)
Asociación Derecho Ambiente y Recursos Naturales (DAR)
hchepiu@yahoo.es