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Artículo Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 6

Mar del Plata, una perla en el Atlántico, por Ana Leguísamo Rameau

Pedro Luro fue la personalidad más alta del progreso de Mar del Plata y un factor de futura grandeza

Orígenes del ayer

Mar del Plata es una ciudad que se destaca no sólo por ser una excelente propuesta turística para todos aquellos que desean visitarla sino porque posee una historia rica en hechos y personajes.
Precisamente mucha responsabilidad han tenido los misioneros jesuitas José Cardiel, Tomás Falkner, Matías Strobel, Gerónimo Rejón y Manuel Querini pues el 3 de Noviembre de 1746 fundaron la Misión de Nuestra Señora del Pilar del Volcán, el mismo cordón montañoso que desciende desde Tandilia, recorre Balcarce y continúa en la Sierra de los Padres. Aquella era una época de tribus luchadoras que denominaron pampas y serranos. Existía allí el cacique Cangapol, hombre aguerrido, perseverante e imperioso que regía poder sobre grupos de indios obedientes. Cuando éstos reclamaban alimentos u objetos, al no conseguirlos, acrecentaban los ataques en las regiones lindantes. Debido a los sucesivos ataques pronto la región se vio devastada y el legado que quedó amarrado en las hojas de la historia. Fueron aquellos documentos, lenguas y tradiciones recopiladas por los jesuitas P.J. Labrador y Guillermo Furlong.
Entre las anécdotas que guarda la historia argentina podemos recordar la permanencia de José Hernández, autor del Martín Fierro, quien habitó por más de diez años la región junto a su padre inspirando gran parte de su libro en la belleza paisajística de la Laguna.

Sólo de pesca vive el hombre

El orìgen pesquero argentino nace en esta ciudad. Aquí se había construido un puerto importante donde los trabajadores, en su mayoría inmigrantes italianos, desarrollaban sus actividades. Por supuesto, la situación no era fácil pues este oficio debía compensarse con otras actividades ya que económicamente no era demasiado redituable. Con el tiempo, en el año 1886, la mano de obra fue extendiéndose hacia la construcción de líneas férreas. Esto hizo que marcara casi una identidad en la ciudad costera pues la afluencia de ciudadanos porteños y de otras ciudades de nuestro país y del extranjero comenzó a intensificar el tránsito hacia la vistosa Mar del Plata.
Algunos pescadores o conocidos de los mismos salían con sus canastos a vender pescados por la costa o la ciudad, situación que no era muy bien respondida por los marplatenses ya que, en aquellos tiempos, la gente no acostumbraba demasiado a aceptar este alimento. Fue entonces que algunos hombres optaron por dedicarse a otras tareas como la hotelerìa, construcciones, etc. Pero todo tiene su lado positivo en las cosas de la vida ya que, en 1913, la explotación pesquera se incrementó con la fundación de un mercado local, más la incorporación de pescadores italianos que promovieron la actividad con experiencia y con sus propias herramientas de trabajo.
Grupos expertos y totalmente especializados en el arte de este oficio (italianos) trajeron elementos indispensables para su desarrollo. Por ejemplo: los pobladores del mar Adriático arribaron con redes de rastreo; los del mar Jónico trajeron las nasas y espineles y los del mar Tirreno la lampadara. Este último es un tipo de red delicada y costosa que los napolitanos solían usar de noche para encandilar a los peces en la oscuridad del mar. Pero esta novedad no fue bien aceptada por la naturaleza marplatense ya que las condiciones no eran iguales a la de los mares italianos. Por el mar turbulento y la situación inhóspita del agua debieron cambiar el horario de la pesca. Así alternaron la actividad durante el día. Aquí los pescadores se encontraron con la novedades de algunos visitantes molestos: tiburones, toninas, delfines y lobos de mar que interceptaban cualquier tarea programada. En este caso, la teoría inmigrante italiana falló. También fallaron otras situaciones que llegaron a ser desalentadoras, pues viajar en bote en algunas ocasiones se tornaba insoportable. El mar engolado y turbio obligaba a abandonar las embarcaciones de nuestros pescadores como así también el agua helada del invierno que imponía la emigración de los peces hacia otras costas. Sin embargo, estos amantes del oficio no bajaban sus brazos e inspiraban en sus actividades futuras posibilidades de progreso para abofetear las desavenencias de la naturaleza.
En 1936 el esfuerzo dio sus frutos y la actividad pesquera marplatense se vio mejor posicionada. Inclusive, muchos pescadores levantaron pequeñas casas con techo de madera o zinc. No obstante el canto popular predicaba algunos versos: “que haya más pescadores de raza, porque la Argentina necesita de ellos, tanto como de los ingenieros y los médicos, los abogados y los notarios”.
Dardo Rocha, gobernador de la provincia (1881 – 1884), realizó en 1883 un viaje a Mar del Plata, ciudad con la cual quedó encantado. Luego oficializó que haría grandes esfuerzos para ordenar obras para la conformación de un puerto en dicho lugar. El 1º de Mayo de 1884, al hacer la entrega del mando, Rocha expuso su concepción portuaria: “Me he ocupado también del Puerto de Mar del Plata y se hacen estudios preliminares sobre él, que permiten esperar que con un gasto relativamente limitado pueda ser utilizado con ventaja para otra zona de la Provincia. Después de la extensión de los ferrocarriles a la par de ella, tal vez, son estos puertos los que más contribuirán a la prosperidad presente de la Provincia” Allá, por 1909, el diario La Capital publicada breves noticias sobre concesiones al nuevo puerto de Mar del Plata: “El proyecto de construcción de un puerto de ultramar en nuestra ciudad, constituye, por decirlo así, la base más fundamental del grandioso porvenir marplatense”. El periodismo siguió con expectativas el tratamiento que las Cámaras dieron acerca de un proyecto avalado por diez diputados, entre ellos Luro, Castex, de la Serna e Iriondo, para que el Gobierno nacional construyera el puerto mediante emisión de títulos. El proyecto enviado a las Cámaras que presentó Pedro Luro decía: “Este anhelado puerto de aguas hondas... es el que la nación ha esperado tanto años de los diversos concesionarios y que ya es hora de realizar, incorporando así un factor al progreso regional”.
De este modo el proyecto se sancionó en ley Nº 6499, el 11 de Octubre de 1909.
Pedro Luro, un hombre importante en la historia marplatense
Pedro Luro fue “la personalidad más alta del progreso de Mar del Plata y un factor de futura grandeza”, según reza la mención de un libro de época. Éste instaló un saladero en 1878, cerca de Punta Iglesias. Mandó construir los primeros edificios de ladrillos, uno de ellos “Barraca Luro”, el “Monolito Luro”, entre tantos otros. En 1881 hizo construir el " Grand Hotel", el cual abarcaba una manzana. En la actualidad lo rodean las calles Entre Ríos, Corrientes, San Martín y la Av. Luro. Pedro Luro cumplió funciones hacia 1885, viajó a Europa y falleció en el año 1890.
Sierra de los Padres

Ubicada en el Kilómetro 16, Ruta 226, su especial atractivo está dado por la irregularidad del terreno. Desde la zona del Mirador se tiene una vista panorámica del paisaje circundante. El circuito de Sierra de los Padres está formado por el barrio residencial, el Golf Club, el Centro Comercial y el Mini Zoo “El Paraíso”. Las vistas panorámicas, la reserva de aves, la Laguna de los Padres, la Reducción del Pilar y Museo José Hernández predominan sobre chalets, casas alpinas y cabañas canadienses. El acceso principal Padre Luis Barreto, hoy es una gama de opciones comerciales con panaderías, producciones regionales, viveros y restaurantes entre otros. Luego se encuentra la cumbre que conduce al Mirador donde existe una vista panorámica de un hermoso paisaje que ocupa una superficie de 350 hectáreas con una altura máxima de 200 metros sobre el nivel del mar. En esta parte de la cumbre se halla otro centro de campos donde se ofrecen todo tipo de artesanías en piedras, cueros, productos regionales y bijouterie. Más allá está el Peñón de Santillán, una formación rocosa. La anécdota histórica cuenta que esta región, en forma de corona, recibe su nombre debido al parecido con la cabeza humana de un hombre llamado Santillán, un Juez de Paz del lugar. Debido a èsto el paisaje fue bautizado como “Rincón o Peñón de Santillán”.

Mini zoo “El Paraíso”
El Zoológico “El Paraíso” alberga innumerables especies animales como leones, pumas, llamas, ciervos, carpinchos, monos, tucanes, coatíes, zorros, pavos reales y otras aves. El predio cuenta con ocho hectáreas con caminos peatonales haciendo de éste un ámbito natural de acceso a todos aquellos visitantes. Existen más de ciento veinte variedades arbóreas: cipreses, eucaliptos, pinos, acacias, robles, guayabos, arrayanes, ceibos, magnolias y una docena de frutales (cítricos, higueras, granados, nogales, manzanos, castaños, etcétera) lo cual da al lugar un centro perfecto de tentación y buen gusto. Un sitio de regodeo para los estresados o turistas que buscan algo diferente y, como si estuviéramos disfrutando del aire de un gran campo, también podremos encontrar gallinas, chivos caballos, burros y cabras entre otros. Cabe destacar que esta reserva no es un lugar de animales hacinados pues cuenta con una libertad poco vista en ciertos zoológicos donde la dedicación y amor a los animales no permanece ausente.
Platos que nos dejan bien
Mar del Plata es uno de los lugares más destacados en la cocina argentina .Usted no sólo podrá apreciar los platos criollos más tradicionales sino también aquellos europeos que nos legaron nuestros abuelos italianos, españoles, franceses, etc.
Éstos podrán degustarse en los restaurantes del puerto o en diversos rincones de la ciudad, donde no faltan cazuelas de mariscos, o la paella de origen español, combinadas con los copetines típicamente marplatenses. También el clericó con amigos en la Playa Brístol.
La elaboración de carnes rojas representa el arte de la cocina criolla, que adquiere la forma del famoso churrasco argentino o la variada parrilla criolla; las genuinas empanadas y locro del norte, y las ya conocidas "picadas" en base a quesos, fiambres y mariscos en los barcitos de La Rambla del casino o del Provincial.
Numerosos establecimientos dedican su atención a estos platos, acompañados por vinos argentinos de excelente calidad.
La infaltable cocina italiana se puede saborear en cantinas y trattorías, que se encuentran por toda la ciudad. Los más exigentes gourmets encuentran sitios reservados a la cocina internacional.
Una especialidad que indudablemente se destaca son los alfajores, no deje de probarlos.
Señor, ¿me recomienda una playa?
Mar del Plata presenta un frente costero de 40 Km. de playas balnearias, enclavadas en un acantilado rocoso que le otorgan un bello contraste al paisaje. Bordea la playa una rambla peatonal y anchos boulevares o callejuelas, que viborean por los acantilados y jardines.
En época de verano los balnearios poseen un riguroso servicio de guardavidas atentos a la seguridad de los bañistas. Servicios de carpas y sombrillas, baños, duchas, restaurantes, confiterías y deportes náuticos y playeros.
Corrientes cálidas procedentes del norte hacen grato el baño de mar, limpio de toda polución y contaminación.
Camet, La Perla, La Brístol, El Torreón, De los Ingleses o Varese, Playa Grande, El Puerto, Punta Mogotes, Punta Canteras y El Alfar son balnearios o lugares de playa que deberá recorrer, cada una con una personalidad diferente.
Astor Piazzolla, ícono de Mar del Plata, Argentina y el mundo
Uno de los músicos más discutidos de la Argentina es Astor Piazzolla, el cual marcó un estilo peculiar en el arte del tango. Un antes y después se produjo en las partituras de la historia mezclando el tango con el jazz. Criticado por muchos por sus arreglos, como la incursión de la guitarra eléctrica en orquestas arrabaleras, algunos lo catalogan como un falsificador del género y otros como el genio que llegó a Buenos Aires desde tierras marplatenses para hacer de su bandoneón la música pop que muchos tangueros clásicos apartan.
Astor Pantaleón Piazzolla, nació el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, pasó la infancia entre Buenos Aires y Nueva York . Comenzó a estudiar música a los nueve años en los Estados Unidos, perfeccionando su profesión en Buenos Aires y Europa. En 1935 tuvo un encuentro casi místico con Carlos Gardel, al participar como extra en el film El Día que me Quieras. Fue bandoneonísta en la orquesta de Aníbal Troilo.
Astor Piazzolla falleció en Buenos Aires el 4 de julio de 1992. Dejó una herencia de cincuenta discos y su estilo particular, hoy es aceptado y demandado por argentinos y extranjeros.
Astor Piazzolla es un ícono más en la historia musical que nació bajo el manto de Mar del Plata.
1 - Di Lorio Jorge A. Op. Cit.p. 69
2 - Revista Día Libre “La revista de Mar del Plata” Año II Nº 16 Octubre 1998
3 – Armando Maronese “Mar del Plata del Ayer”
4 –Alicia Games y Lilia Guzmán “Todo es Historia”
5 – Argentina Explora
6 – Fotos, “Argentina Turística”

 

 

 

 

 

 

 

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