Artículo
Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 5
Murales de Mirta Narosky en el Hotel Bauen
por Lic.y Prof. Mirta Narosky
Nuestro emblemático Hotel Bauen, creado para la
recepción de turistas durante el Mundial 78, bajo la dictadura
militar, con el otorgamiento de un préstamo dudoso, goza de 3
años de gloria y, acto seguido, es llevado a la quiebra. De esta
manera 300 trabajadores quedan en la calle.
El 21 de marzo del 2003, tras más de 20 años de tapiado,
en pleno corazón de Buenos Aires, los trabajadores deciden tomar
la empresa. En noviembre del 2003 el gobierno y los antiguos dueños
llegan a un acuerdo con la cooperativa del Bauen y estos comienzan su
reactivación gradual sin recursos económicos propios,
contando con el apoyo de otras empresas recuperadas y una gran fuerza
de trabajo. En primer lugar habilitan el bar interno y luego los 3 primeros
pisos de habitaciones.
El 4 de septiembre del 2004, con más impulso que recursos, se
entregan a la faraónica empresa de extender el Bar hasta la calle,
devolviéndole a la ciudad, el frente vivo de la transitada calle
Callao a metros de la Avenida Corrientes.
El brillo de la vidriera se intensifica cuando deciden incluir el arte
en sus paredes.
El principio del mural ha sido siempre el de testimoniar, educar y por
último decorar. Un mural por su tamaño, concepto y construcción
iconográfica es ineludible al transeúnte.
Fue entonces que, a través de la Asociación Proteger,
la cooperativa del Bauen llega a mi y me contrata para la realización
de dos murales de 11 metros por 3 de altura en latex acrílico.
La imagen debía ser alusiva a la lucha, al concepto de que “La
unión hace la fuerza” y debía ser lo suficientemente
bella y decorativa para que las personas pudieran sentarse con agrado
a comer o beber algo.
Entonces sobre la base de un fondo azul, perspectivas que fugan, poco
abigarramiento de imágenes, genero una atmósfera, una
espacialidad suficiente para que el visitante coexista con ellos en
armonía, Sin embargo no perdiendo la construcción iconográfica
muralista, la fuerza de las figuras y la contundencia del color.
Hombres y mujeres solitarios, meditando, ahogando sus penas en un vaso
de vino, escritores, parejas, en armonía o en desacuerdo, bailarines
de tango, hombres apuntando con optimismo hacia el futuro, son algunos
de los habitantes de Buenos Aires que quedarán perpetuados en
las paredes del Bauen.
Me asistieron 5 estudiantes de Arte: Florencia Duhalde Vieyra, Valera
Lipshitz, Gaby Mateo (I:U:N:A) y Patricia Coro y Cristobal Molina Fuentes
(de mi taller).
Celebramos la apertura con una gran fiesta el 28 de diciembre del 2004,
aprovechando para brindar con colegas, periodistas, trabajadores , otros
sectores de la sociedad y amigos, por un 2005 pletórico de trabajo,
unión, paz y felicidad para todos. Para una Argentina que desea
crecer y unirse para consolidar su identidad.
Allí quedarán para que los visiten.