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Publicado en el Periódico Domine Cultural Nº 2
Vida y obra de San Cayetano por el Lic.
Marcelo Manson
(Primera Parte)
SU HISTORIA.
Nació Cayetano; de padres nobles, hacia el año 1.480,
en la ciudad de Vicenza, del señorío de Venecia. Sin embargo,
algunos autores afirman que vio la luz en Gaeta. Efectivamente, el nombre
Cayetano proviene del término latino caietanus, que significa,
oriundo de Caieta, como se llamaba esa ciudad en la época de
los romanos.
Antes de nacer, ya la madre lo había ofrecido a Jesús.
De pequeño, por este motivo, se lo llamaba Cayetano de Santa
María.
Cayetano nació en una época de cambios históricos
profundos, logró vivir de acuerdo a lo que creía y trascender
su tiempo, no sólo como un Santo venerable, sino como un ejemplo
de vida cristiana.
Frecuentó desde muy joven las iglesias y le gustaba la soledad.
Se estableció en Roma y el Papa Julio lo nombró protonatario
apostólico y lo hizo camarero.
San Cayetano experimentaba una desgana muy viva por el género
de vida de muchos de los otros prelados y eclesiásticos de la
corte papal. En una carta del 31 de julio de 1517, pedía a Laura
Mignani rezar por Roma: "Te recomiendo ésta, alguna vez
Ciudad Santa, ahora Babilonia, en la cual hay tantas reliquias".
Ordenado sacerdote el 30 de setiembre, celebró su primera misa
en la fiesta de la Epifanía, el 6 de enero de 1517, en el altar
del Pesebre de Santa María la Mayor, donde la Madre de Dios,
en la Navidad siguiente le presentará su Hijo Divino entre los
brazos, como él mismo lo relata a Laura Mignani en una carta
del 18 de febrero de 1518.
A favor de los incurables.
Al regresar a Vicenza, encontró un conjunto de gente humilde,
devota y ejemplar, que él Ilamó sociedad santa.
Los aleccionó para que fueran útiles en el hospital de
incurables y ejerció personalmente la caridad con los enfermos.
Su ejemplo cundió por toda la ciudad. Caballeros, nobles, militares
y vecinos de gran fortuna acudían como voluntarios al hospital.
Se trasladó a Venecia. Allí gastó gran parte de
su fortuna en realizar obras de misericordia. Reparó el hospital,
Ilamado Hospital Nuevo. Todavía se ve sobre la puerta principal
del hospital la imagen del santo y la inscripción en que se lo
Ilama "amado fundador". Acostumbraba decir que en la iglesia
se rendía a Dios el homenaje de la adoración y "en
el hospital lo encontramos personalmente".
Funda otra congregación a medias.
Por segunda vez se hizo presente en Roma, donde fundó otra congregación,
para combatir a los herejes. Tuvo por compañero de fundación
a don Juan Pedro Caraffa, obispo de Chieti (Teati), hombre austero y
ejemplar que fue después el Papa Pablo IV.
Cayetano fue un reformador. Un fin guiaba al nuevo instituto: proveer
santos prelados, quienes no podían poseer rentas ni pedir limosna,
debiendo contentarse para su sustento con lo que espontáneamente
se les ofreciera; es decir, debían entregarse sin reserva en
manos de la providencia. Clemente VII los denominó clérigos
regulares. En Italia son Ilamados chietinos o teatinos por Juan Pedro
Caraffa, obispo de Chieti, que antiguamente se Ilamaba Teati.
Después del saqueo a Roma.
En el saqueo a Roma, en mayo de 1527, por las tropas imperiales de Carlos
V, los Teatinos fueron maltratados, hechos prisioneros y encerrados
en la torre del Reloj, en el Vaticano; liberados por un oficial español,
pasaron a Civitavechia y después a Venecia. Durante los seis
años que él pasó en Venecia (1527-1533), Cayetano
con su Comunidad se consagra a la asistencia de los pobres y de los
enfermos, sobre todo en la peste que asoló la ciudad entre el
1527 y 1528, trabaja en la reforma religiosa y se opone a las infiltraciones
heréticas.
Un "pobre" que era temido por cuasi-herejes.
En Nápoles, los Teatinos realizan desde el principio una inmensa
tarea apostólica. Bajo la dirección de Cayetano, la Comunidad
crece rápidamente y se vuelve el centro de la reforma católica:
se cuida del decoro y del esplendor de la iglesia, se da un gran impulse
a la vida litúrgica y a la frecuencia de los sacramentos, reflorece
la piedad en torno al misterio de Navidad, se restaura la devoción
al santo Pesebre.
Se velaba también por la pureza de la fe. Los innovadores Juan
Valdés, Pedro Bernardino Ochino y Pedro Mártir Vermigli
encuentran en los Teatinos temibles adversarios. Defensor de una pobreza
absoluta, Cayetano rehusa enérgicamente las generosas ofrendas
que unos napolitanos quieren asegurar a la Comunidad para que ella goce
de rentas fijas. Su confianza en la Providencia será proverbial
y sus biógrafos narran los prodigios que prueban las intervenciones
especiales del cielo. Su espíritu de penitencia era grande, así
como su despego de lo terrestre.
Morir por Nápoles.
Cayetano había Ilegado a Nápoles en compañía
de otro teatino, Juan Marinoni. La ciudad estaba gobernada por un Virrey,
don Pedro de Toledo, en representación de Carlos V.
Los españoles, a fin de mantener la estabilidad política
y económica, habían otorgado a la nobleza napolitana grandes
beneficios. Pero el pueblo soportaba graves penas y miserias.
El Conde de Oppido recibió a los dos sacerdotes, con grandes
lujos. Pero ellos se negaron a aceptarlos terminantemente.
El Conde, maravillado por los espíritus nobles dos teatinos,
siguió insistiendo y brindándoles todo to podía
para que vivieran cómodamente. Y ambos, nuevamente, devolvieron
cuanto obsequio recibían y come su obra de apostolado en la ciudad.
Entre idas y venidas, lograron todo cuanto se propusieron. Lentamente
fueron sorteando con dificultad todos obstáculos. Pero no pudieron
con uno: la Inquisición, que había Ilegado a la ciudad
y produjo tal conmoción que la multitud se levantó en
armas.
Cayetano trató de mediar en el conflicto que se desató,
pero no obtuvo ningún resultado y decidió ponerse en manes
de Dios, suplicando su misericordia. Entonces, Cayetano se ofreció
en cuerpo y alma por la salvación de su pueblo.
De repente, una extraña enfermedad lo obligó a recostarse
en la cama y Marinoni Ilamó inmediatamente al médico.
Pero de nada sirvió. El Santo pidió los sacramentos para
poder morir en paz. Lloró por sus pecados, besó por última
vez la imagen de Cristo en la cruz y cerró los ojos para siempre
el domingo 7 de agosto de 1547, en momentos en que la capital napolitana
estaba en sangrientos tumultos.
Al día siguiente, milagrosamente, cesaron las hostilidades. Hubo
un acercamiento de ambas partes y dieron paso al diálogo, es
que la mano de Dios había bajado a la tierra y había escuchado
el ruego del Santo.
Fue enterrado en el cementerio de los Teatinos, cerca de la iglesia
de San Pablo; más tarde sus restos fueron trasladados al interior
de la iglesia, donde son actualmente venerados en la cripta del "Soccorpo".
Clemente X lo canoniza el 12 de abril de 1671. Su fiesta, celebrada
el 7 de agosto, fue extendida en 1673 a la Iglesia universal.
En definitiva, San Cayetano pasó toda su vida sirviendo a Jesús
en sus hermanos: fundó un hospital para atender a los que padecían
enfermedades infecciosas, creó un Banco que concedía créditos
a los más necesitados, organizó una imprenta para dar
trabajo a los desocupados. Nadie que tuviera alguna necesidad le era
indiferente.
Lic. Marcelo Manson (La Plata, Argentina)